Asistimos a la presentación de «El rey recibe», su última novela, en Madrid

Eduardo Mendoza: «No es que tenga buena memoria, es que no olvido»

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Eduardo Mendoza durante la presentación a la prensa en Madrid de «El rey recibe». // Foto: Guadalupe Megías.

Dice Eduardo Mendoza que es un mal observador, pero teniendo delante El rey recibe (Seix Barral, 2018) hay que discrepar o, al menos, matizar la afirmación. Quizá no sea capaz, como dice, de recordar las cosas que hay en una habitación al salir, pero recuerda perfectamente cómo olía Nueva York el primer día que pisó la ciudad, allá por los años sesenta. Y eso se nota cuando miras y te mira. En esos ojos sigue vivo el Mendoza niño, el joven, el maduro y el actual, y todos parecen convivir en perfecta armonía. «No es que tenga buena memoria, es que no olvido», y por eso se dedica a escribir novelas, asegura.

El-rey-recibe-eduardo-medonzaEsta última es su regreso después de recibir el Premio Cervantes. Según su editorial, «invita a recordar con una sonrisa el fin de los años sesenta y principios de los setenta». Es la historia de Rufo Batalla, un joven periodista de 22 años que mucho se parece a su creador. Efectivamente, Mendoza recoge, ordena y nos entrega en forma de ficción las fotos de su memoria porque cree que es conveniente dejarla escrita, que la labor de los escritores es complementar la de los historiadores. Dice que no son exactamente sus recuerdos los que están ahí, sino una forma de volver a otros lugares y otros tiempos: «No soy nostálgico porque soy egoísta, pero no soy egocéntrico. Lo que me interesa es lo que pasó, y yo soy testigo».

Y en ese ejercicio le interesan aquellas cosas que, en su momento, nadie consideró que fueran fenómenos y que luego lo han sido, como, por ejemplo, la prensa. Aunque ahora, para el escritor, ha perdido autoridad. Hace medio siglo vio cómo se convirtió en una fuerza poderosa que iba a cambiar el desarrollo del país, que iba a crear opinión pública y a convertirse en una fuerza política poderosa. Eso en España. En Nueva York presenció lo que llama «actos fundacionales del respeto a la diversidad», como la integración de los negros en la sociedad o el movimiento gay.

El rey recibe es el primero («este es el proyecto y la esperanza») de lo que pretende ser una trilogía. Con la humildad que le da los muchos años de oficio asegura que igual en el segundo volumen se queda encallado porque «no hay nada más incierto que un libro», pero que le gustaría llegar al cambio de siglo con el último volumen. Disfruta del formato que ha elegido porque le permite «que sea un partido a dos vueltas o a tres». «Es una forma de contar las cosas sin prisas porque no tengo que meterlo todo entre la cubierta y el final». Sacando su mirada infantil, recuerda que siempre le gustaron aquellos libros de aventuras que terminaban con un «continuará», y teniendo en cuenta el éxito que  está teniendo la primera entrega de su trilogía, que ya es número uno en ventas, no dudamos de que la suya también lo hará…●

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