Jesús Ferrero: «¿Cuál es el peor de los miedos: el miedo a lo desconocido o a lo conocido?»

0
Jesús Ferrero a la puerta del Café Gijón. // Fotografía: Siruela.

«Hacer lo extraño familiar y lo familiar extraño» es el objetivo de Jesús Ferrero en Las abismales (Siruela, 2019), la novela que se ha llevado este año el Premio Novela Café Gijón y que el autor ha presentado en rueda de prensa.

El escritor zamorano escribe una obra coral con Madrid de hilo conductor, una ciudad que para él es «un proyecto eternamente fallido. Un caos que gobierna nuestras vidas», y con el miedo en todas sus variedades como una constante. El punto de partida es la muerte de la novia de David, un profesor de mitología. Es el primero de una serie de acontecimientos fuera de lo normal, que no paranormales… ¿o sí?, que se van sucediendo por los rincones de la ciudad. «El mal emerge y se va apoderando de Madrid». Surge entonces el caos y el desasosiego y con ellos los demagogos y los profetas.

El relato que hace sobre su «criatura» es atrayente, fluido, pero siempre ambiguo, como pretende que sea la propia historia. «No conozco a ningún gran autor que dé su propia clave de la novela porque le quita al lector la oportunidad de la interpretación».

Confiesa, eso sí, que es una historia que tenía pensada desde hace mucho tiempo, pero que haciendo caso a Ana María Matute, que le decía que «las novelas buscan una atmósfera que le sea propicia», ha esperado pacientemente ese momento hasta hoy. Una época «convulsa», reflexiona, en la que a todos nos ocurren cosas extrañas, y habla, por ejemplo, de los chalecos amarillos en Francia. Una lucha de clases, según su punto de vista, a la que hacía muchos años que el país no se enfrentaba. España no estaría mucho mejor. Afirma que tenemos miedo a lo desconocido, que es el futuro. Dice que antes no era un enigma, pero ahora sí, y zanja levantando la vista: «Dime qué va a ocurrir en nuestro país en los próximos cinco años». Silencio en la sala.

En el camino ha tenido tiempo para incluir entre las páginas de su último libro los posos que permanecían en su imaginario de La colmena, Manhattan Transfer, San Juan de la Cruz o las hermanas Brontë. Las referencias a autores y novelas son continuas.

Si la historia que nos trae es un sueño, realidad o un sueño muy real tendrá que averiguarlo, si puede, el lector. Ferrero espera que después de haberse enfrentado a la extrañeza en Las abismales haya hecho un viaje emocional y espera que cuando se termine la última página quede suspendida en el aire una última incógnita: «¿Cuál es el peor de los miedos: el miedo a lo desconocido o a lo conocido?». Si consigue esa reacción, entonces se dará «por satisfecho».

Y, aunque Ferrero no lo mencionó al final de la presentación, recordó esta frase de Machado que encaja perfectamente como punto y final en la ambigüedad de esta breve crónica: «Esperemos que no sea verdad nada de lo que sabemos».●

Dejar respuesta