La escritora madrileña presenta su última novela, «Europa»

Cristina Cerrada: «La violencia latente pesa sobre la existencia»

0

Las palabras, como la música, a veces son solo el ruido que interrumpen al silencio; un silencio que puede ser mucho más elocuente y clarificador que cualquier discurso. Cristina Cerrada lo tiene muy presente y en su nueva novela, Europa (Seix Barral, 2017), el silencio es otra voz narrativa más que «tiene tanto significado como lo dicho» y que nos habla indirectamente del pasado atroz de un grupo de refugiados marcados por la guerra, de la violencia y de sus repercusiones.

La escritora madrileña reconoce que la violencia contenida ha estado siempre en sus novelas. «En la arena de lo pequeño y de la familia, la violencia latente pesa sobre la existencia. No es pesimismo, es un enfoque literario», afirmó en la presentación del libro, que tuvo lugar este miércoles en Madrid y en la que estuvo acompañada por los escritores Edurne Portela y Fernando Marías.

Pero la intención de Cerrada no era escribir una novela de tesis sobre los refugiados (el proceso de escritura se remonta mucho antes del inicio de la guerra en Siria), sino hablar de la amenaza y el trauma que genera la violencia y su traslado a la cotidianidad íntima de una familia; cómo unos acontecimientos traumáticos determinan la construcción de los personajes y de sus identidades, para lo que «la historia de Europa encajaba perfectamente». «Quería hablar de la angustia vital de no poder intuir el futuro», explicó Cerrada.

Edurne Portela resaltó que Europa no es «una novela maniquea a pesar del dolor provocado por la geopolítica», lo que obliga al lector a colocarse en un lugar incómodo, «a la intemperie», en el que no hay «héroes morales» a los que aferrarse. Cerrada reconoció que hay una deliberada indeterminación entre el bien y el mal, ya que entiende que una novela «debe preguntar», y los interrogantes deben mantenerse durante todo el libro.

Para conseguirlo, Cerrada construye las identidades desde «la otredad», como si observara a los personajes desde fuera, lo que implica una visión «precaria» y parcial que obliga al lector a colocarse en una posición más incómoda, pero también más compleja y más rica en matices, y al escritor, a un trabajo arduo de afinamiento del lenguaje hasta dar con la palabra exacta. «Escribo por eliminación, no por acumulación», dijo.

Edurne Portela también quiso subrayar la fragmentación del estilo, el uso de las elipsis y la ruptura de la cronología tradicional como un rechazo a la construcción del pasado como «algo manejable», sobre todo en cuestiones tan delicadas como la narrativa del dolor y la muerte.

Fernando Marías, en este sentido, comentó que Cerrada escribe con «una economía de medios» en la que las palabras parecen estar «rodeadas de un aura», una precisión que admitió la novelista como una de sus características innegociables y que le cuesta muchas horas de trabajo. «La forma es inseparable de lo que escribo, hasta la extenuación», afirmó. Un estilo «escéptico», como lo definió Marías, que bebe directamente de la novela negra y que provoca en el lector un pensamiento perturbador: al final, nadie va a venir a salvarnos.●

[Fotografías: Javier Paredes.]

Dejar respuesta