Las acuarelas del artista mallorquín ilustran una versión de lujo del clásico de Goethe

Miquel Barceló: «Todos tenemos un Fausto y un Mefistófeles dentro»

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El libro, con sus 27 por 36,8 centímetros y sus 256 páginas, atrae como atrajo Mefistófeles al doctor Fausto. La portada inquieta, pero a pesar de eso y por eso hay que abrirlo, ojearlo e, inevitablemente, quedar fascinado con las 72 acuarelas ―casi un tercio del total― que lo ilustran.

«El libro es una reflexión sobre la vida muy actual. Trata del conocimiento, el olvido, el deseo, la pérdida del deseo, el poder y su pérdida, la idea de Dios o su ausencia. Además, todos tenemos un Fausto y un Mefistófeles dentro». Así resume Miquel Barceló su punto de partida para dar forma, a su manera, al texto del maestro alemán, el mito del hombre frustrado por los límites del conocimiento e incapaz de ser feliz hasta que vende su alma al diablo para disfrutar de los placeres terrenales.

Contradicciones que son parte de la esencia humana, del doctor Fausto y de Barceló, que ilustra, pero no describe: hace una lectura paralela del texto de Goethe, una versión no lineal. «No soy un ilustrador estándar. Estos mismos dibujos podrían servir, por ejemplo, para El Quijote, y tal vez funcionarían. Quizá deberíamos probarlo», dice mirando de reojo a su editor, Joan Tarrida, a quien no sabemos si la idea le está tentando u horrorizando.

Estas acuarelas tienen aires orientales. La inspiración le llegó cerca del Himalaya: «La luz y los colores que he dibujado vienen de ahí». Durante el proceso de creación dice que iba siempre con una versión de Fausto en francés en el bolsillo hasta que saltaba «la pulga» de la inspiración que generaba una imagen en su cabeza. Entonces, comenzaba a pintar: un planeta rodeado de monos, por ejemplo, un ojo gigante cuyas pestañas parecen extrañas y oscuras criaturas o dos figuras, Fausto y Mefistófeles, que se funden, confunden y terminan siendo uno. «Nada de eso está en el texto de Goethe», añade, pero todo viene de él y convive en esta edición bilingüe publicada por Galaxia Gutenberg, en perfecta armonía, gracias también al trabajo de su editor Joan Tarrida, que trabajó mano a mano con el artista para encontrar el lugar dentro del texto para cada una de las acuarelas.

Este volumen abarca la primera parte de Fausto, escrita en 1806 y publicada dos años después, cuando Goethe tenía 59 años. Para la segunda parte, Goethe dejó pasar más de 25 años y no vivió para verla publicada. Barceló tiene previsto publicar su versión el próximo año por estas mismas fechas porque hacer libros le parece «siempre lo más urgente entre manos». «Exposiciones ya he hecho muchas, tal vez demasiadas, pero con los libros tengo la sensación de que nunca es suficiente». Se nota que disfruta incluso en la rueda de prensa. Coge el volumen y lo voltea, juega con sus propias ilustraciones dobles o repetidas de Faustos y Mefistófeles y hasta consigue un «oh» de admiración de una audiencia poco acostumbrada a sorprenderse.

El libro ya está a la venta a un precio de 89 euros; quizá el único motivo para no caer en la tentación del deseo.●

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