«Presos contra Franco», de Mario Martínez Zauner

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Fotografía: Borja Fernández.

Ha querido la casualidad que sea la Fundación Ortega y Gasset, padre de la máxima «yo soy yo y mi circunstancia», el lugar escogido para la presentación de un libro sobre el epítome de la circunstancia española contemporánea: la dictadura franquista. Presos contra Franco (Galaxia Gutenberg, 2019) es, pues, un ensayo resultado de la tesis doctoral del antropólogo y experto en historia de la Guerra Civil española Mario Martínez Zauner en donde se recoge la historia y circunstancia de una serie de hombres y mujeres que decidieron enfrentarse al Régimen de Franco y lo acabaron pagando con la cárcel.

A la presentación acudieron, junto al autor del libro, María Cifuentes, su editora, así como los ex presos políticos Jesús Rodríguez y Luis Roncero.

En un ingente trabajo de síntesis y rigor, y a partir de la constitución en 2010 de la asociación de expresos políticos del franquismo La Comuna, en donde Zauner llevaría a cabo diversas entrevistas con los miembros de la asociación, Presos contra Franco explora los inicios en la militancia y el ingreso en prisión de diferentes opositores al dictador, relatando en detalle la experiencia del encarcelamiento y estudiando las relaciones entre unos actores (funcionarios, presos, vigilantes, etc.) que en las cárceles del tardofranquismo encontraron un forzoso punto de encuentro.

Bajo esta premisa, uno de los objetivos principales de esta obra será, en palabras del propio Zauner, «reconstruir la vida cotidiana en presión (alimento, luz y temperaturas, la relación con la arquitectura) y de todo ese circunstancial ecosistema social que son las cárceles del tardofranquismo, período en el que se persiguió de una forma especialmente dura a los opositores al Régimen».

Un preso muy singular el franquista, tanto el que defiende una transición pacífica a la democracia como el más radical o revolucionario, que pasa a ser protagonista en este ecosistema penal y que se caracterizará, según su autor, por «su capacidad de organización colectiva, definida en un modelo comunal, así como por su voluntad casi inquebrantable de resistencia a pesar de toda la política penitenciaria de sanciones».

«La entrada en prisión supondrá un encuentro con la institución de su partido político de pertenencia (PCE, CC. OO., Frente Revolucionario Antifascista y Patriota ―FRAP―, Liga Comunista Revolucionaria ―LCR―, etc.)», explica Zauner, «que, dentro de la cárcel, siguen funcionando, integrándose, además, en la comuna de los presos políticos: una forma organizativa de recursos materiales simbólicos, de información e, incluso, afectivos, en una voluntad constante de sortear el control represivo de esta institución penitenciaria, prolongación de la represión del Régimen sobre los disidentes».

Junto al autor, aferrado al micrófono como se aferran las manos a los barrotes de la cárcel de Carabanchel en la imagen que ilustra la portada del libro y que, pudiendo ser las manos de cientos de antifranquistas, pertenecen, casualmente, a Luis Roncero, reconoce que, durante todo este tiempo, se encontraba «esperando a Mario, a alguien que quisiera meter el dedo en la llaga sobre lo que había pasado en las cárceles españolas», por lo que se entregó a él en la elaboración de un libro que considera, sencillamente, «necesario».

Por su parte, sin ocultar su ilusión por alcanzar una justicia que resultaría literalmente histórica, pero con la modestia innata de los héroes, Jesús Rodríguez rechaza todo victimismo en su periplo penitenciario para afirmar que «nosotros no somos víctimas, somos resistentes». Resistencia que se prolongará ya en el sigo XXI con acciones como la participación en el movimiento por la Memoria Histórica o una serie de demandas, como la derogación de la ley de amnistía.

Para Jesús Rodríguez, este libro, y su investigación previa, «recogen la memoria de la resistencia en las cárceles del franquismo», libro al que tan solo le falta un último capítulo, «el del establecimiento de la justicia y el del final de la impunidad del franquismo».

Una impunidad que parece planear sobre nuestras cabezas y materializarse en otras polarizadas circunstancias, las actuales, dentro de un contexto político marcado por la aparición en el Parlamento andaluz de un partido político como VOX que, para Jesús Rodríguez, supone «la pervivencia del franquismo», un franquismo que, según Luis Roncero, «no se ha ido nunca».

En definitiva, y con todos estos ingredientes, Presos contra Franco prolonga la infatigable batalla por una justicia histórica que requiere de la pervivencia de la memoria que encierran las víctimas del franquismo para poder alcanzar la verdad, convirtiéndose él mismo, desde el momento de su aparición, en memoria, «memoria de un período oscuro de la historia española, memoria como huella del encierro que aún habita los cuerpos de los presos, memoria como deber de contar su experiencia, memoria como deseo de justicia ante toda aquella estructura represiva del franquismo».●

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