Un narrador incansable

«Á marxe», de Carlos Casares

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«Queremos galego». // Autor: Xaquín.

Si por alguna característica puede ser recordada nuestra época, posiblemente sea por la cantidad de información que se transmite cada día. Independientemente de su veracidad, la escombrera que se acumula jornada tras jornada en diversos espacios puede apreciarse como una continuidad discontinua.

Recuerdo esa bella idea de Julio Cortázar que decía que la múltiple superposición y negación de los afiches pegados con cola en las paredes y muros en diversas calles de París sugería la posibilidad de que realmente se estableciese entre ellos una conexión, una lógica propia de un mundo más verosímil de lo que parecía. ¿Surrealismo o vida cotidiana?

De un modo similar puede entenderse el proyecto desarrollado por Carlos Casares a lo largo de varios años en las páginas diarias de La Voz de Galicia; autor a quien se le dedica hoy, 17 de mayo, el Día das Letras Galegas o, lo que es lo mismo, el gran día de la literatura gallega.

En varios periodos colaboró con este diario hasta que, finalmente, allá por el año 1992, tomó forma una columna diaria que él mismo denomino «Á marxe de cada día», y que Editorial Galaxia recopiló bajo el título Á marxe. Obra xornalística como un conjunto de diez tomos (el tiempo recogido abarca desde el año de fijación de esta sección hasta 2002), y que podría considerarse, quizá, la gran obra de Carlos Casares precisamente por ser una especie de novela abierta o, mejor, una narración abierta desde lo cotidiano hacia lo cotidiano, pero que siempre parece pivotar sobre la universalidad.

Y es que este conjunto de textos aparecido en prensa no eclipsa la obra narrativa, ya sea en formato novela o en relato, sino que permite establecer una perspectiva distinta de la visión de Casares abriendo espacio a lo que se ha denominado (en ocasiones quizá en un tono irónico y en otras, no) una especie de «surrealismo ourensano».

Por todo ello, caben aquí cuestiones de todo tipo. Por ejemplo, en el tomo número IX nos encontramos con un conjunto de textos que cuenta uno de los numerosos viajes realizados por el escritor, aunque en este caso, el viaje ―en tren― se enmarcaba dentro de un proyecto llamado Literatûros Ekspresas Europa 2000, que consistía, en palabras del propio autor, en un «viaxe en tren de escritores de toda Europa, que se iniciaría en Lisboa a principios do mes de xuño do ano 2000 e finalizaría en Berlín un mes e medio despois, previo paso por San Petersburgo e Moscova».

Los textos periodísticos abordan desde hechos particulares, como este viaje, hasta visitas a casas museos de escritores, pequeñas reflexiones diarias, la actualidad u observaciones nacidas por y para la cotidianidad.

Ahora bien, estas líneas mantenidas durante años no se agotan con el transcurso de las veinticuatro horas durante las que, teóricamente, deberían de estar vigentes, ya que al día siguiente habría un reemplazo, sino que son el reflejo de una articulación abierta de la que emanan incansables lecturas.

El conocedor de la obra y de la persona Henrique Monteagudo destaca la facilidad de Casares para articular oralmente las narraciones (puede citarse en este sentido uno de los textos más hermosos escritos por Carlos, titulado «Conversas con Ánxel Fole», en el que es capaz de evocar los diálogos mantenidos con el genial autor lucense con, entre otras cosas, los dejes lingüísticos de este último), de ahí que, como en cualquier conversación, siempre abierta por su naturaleza, posibilite una respuesta más. Las palabras son exactas y concretas, pero la conversación es continua. Solo así puede entenderse este proyecto que el homenajeado desarrolló.

«Eu teño unha visión puramente narrativa da vida. En realidade, gústame contar o mundo máis que pensar nel. Se me piden que fale de algo, que dea unha opinión ou exprese unha idea, dunha maneira espontánea póñome a contar». Estas palabras son suficientemente claras, pero por si no lo son, una última aclaración: «Hai xente que fala da vida a través dos conceptos; outros tenden a facelo con imaxes e algúns máis con metáforas. Sempre tiven a tendencia, mesmo nas discusións máis abstractas e volátiles, a entender o mundo baixo a especie do narrado».

Así pues, con el gran recuerdo de Carlos Casares, a conversar, leer(le) y a narrar nuestro presente y futuro. Feliz Día das Letras Galegas.●

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