Relato de un amor obsesivo

«Sylvia», de Leonard Michaels

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Autor: Flo Karr.

Quizás, una de esas magníficas acciones que desempeñamos los seres humanos sea la de centrar gran parte de nuestras vidas en actos sin lógica y sin ningún tipo de criterio racional. Ejemplo de ello puede ser cualquiera de nuestros felices vicios, costumbres absurdas o actos banales, siempre con el fin de cumplir una impostada necesidad que, mientras tanto, nos desliza a través del tiempo.

En la novela Sylvia (Libros del Asteroide, 2017) de Leonard Michaels nos encontramos con, como señala Alan Pauls en el prólogo, «la versión estilizada del primer, catastrófico matrimonio» del autor. Por tanto, la historia tiene como protagonistas a un joven aspirante a escritor de 27 años y a la mujer que da título a la obra, de 19, cuya relación es la base que sostiene todo el argumento. Pero, por si queda alguna duda, el siguiente fragmento detalla a la perfección la clave de esta obra de ficción autobiográfica: «Estoy sin trabajo, sin trabajo, sin trabajo. No he publicado nada. No tengo nada que decir. Estoy casado con una loca».

El protagonista, que no consigue escribir ningún relato que le satisfaga, establece una relación problemática con la joven Sylvia, talentosa estudiante de Filología, pero que muestra una clara inestabilidad emocional que acaba arrastrando a ambos a una situación casi insostenible como pareja. Y no únicamente entre ellos, sino que la relación afecta a familiares y a sus amistades.

A pesar de que la obra está construida con la intención de mostrar lo claustrofóbico de los afectos, se insiere bajo un, posiblemente, falso hedonismo en el que desarrolla su vida parte de la población:

Nuestras conversaciones, por lo general sobre literatura o cine, estaban muy influidas por la marihuana y, por tanto, resultaban apasionantes, pero también muy aburridas. Como en las películas de Antonioni, sentíamos una extraña satisfacción con el aburrimiento de nuestras largas y humosas noches analíticas y agónicas.

Pero esta levedad no escapa a las tensiones que se dejan palpar en el ambiente de una época tan turbulenta como los años sesenta en Estados Unidos. Así, encontramos reflexiones sobre el papel, cuasi teatral, que se representa:

En el estilo coloquial de aquella época, todo era siempre sobre algo o, dicho de otro modo, todo era siempre en realidad sobre algo diferente de aquello sobre lo que parecía ser. Un halo de connotaciones relucía sobre palabras, películas, rostros y sucesos inocuos comunicados en los periódicos. Las obras teatrales, los sonetos de Shakespeare y las canciones de Dylan eran también sobre algo; el asesinato del presidente Kennedy, también. Nada tenía del todo sentido por sí mismo. Nada era sencillo.

De este modo, los problemas derivados de una relación autodestructiva parecen estar perfectamente ensamblados con los de una época en la que el brillo procedía de la plastificación de la realidad. El psicoanálisis, Fellini, Antonioni, Dylan, Kerouac transitan entre la vida universitaria de ambos protagonistas, ya sea en un piso infestado de cucarachas o en un apartamento en una zona más acomodada de la ciudad. La constancia de la inconsciencia es siempre una huida hacia adelante. Gris sobre gris.

A la vista de estos minúsculos detalles esbozados, se puede señalar que la obra de Leonard Michaels posee una gran cantidad de fuerza, ya que las relaciones de pareja y sus obsesiones representan un tema atemporal. «El brillante espíritu destructivo» del que hace gala Sylvia es uno de los rasgos que se muestran en los humanos en nuestra felicísima irracionalidad al perseguir ideas permanentes.●

1 Comentario

  1. […] En la novela Sylvia (Libros del Asteroide, 2017) de Leonard Michaels nos encontramos con, como señala Alan Pauls en el prólogo, «la versión estilizada del primer, catastrófico matrimonio» del autor. Por tanto, la historia tiene como protagonistas a un joven aspirante a escritor de 27 años y a la mujer que da título a la obra, de 19, cuya relación es la base que sostiene todo el argumento. Pero, por si queda alguna duda, el siguiente fragmento detalla a la perfección la clave de esta obra de ficción autobiográfica: «Estoy sin trabajo, sin trabajo, sin trabajo. No he publicado nada. No tengo nada que decir. Estoy casado con una loca». (Texto completo en Cuatro Ojos Magacín) […]

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