Relatos sobre cine escritos en italiano

«Los ojos de Greta Garbo», de Manuel Puig

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Autor: Fabcom.

Hace un par de días me estaba tomando una cerveza con un buen amigo que se dedica a la docencia. A pesar de que las materias que imparte no tienen nada que ver con el cine, todo en su vida gira en torno a esa gran pasión. Así, cuando quiere describir a alguien o resaltar algún tipo de actitud, generalmente lo hace recurriendo al séptimo arte. Sus últimas descripciones han sido las siguientes: «Tengo un alumno que casi no habla, todo en él se describe con sus actos. Me recuerda a Jonnhy Boy». Y también: «La chica de la que te hablé el otro día, la alumna rubita, cuando dices algo que se sale del discurso, saca una mirada como la de Marine Vacth en Jeune et Jolie», por lo que no es de sorprender que, cada vez que aparece publicado un libro que tiene relación con el cine, se emocione y corra a por él.

Es posible que una de esas perlas que aparecen de vez en cuando en los estantes de las librerías sea Los ojos de Greta Garbo (Alfabia, 2017), de Manuel Puig. Se trata de un libro que consta de siete relatos escritos en italiano («Estoy indeciso, pero elijo a Rossellini», «Pan, amor y nostalgia», «Aquel rostro lleno de misterio», «Gracias por la película», «Sí, era bella como una diosa», «Los desconocidos de siempre» y «Mi queridísima esfinge») y un par de escritos póstumos («Una actriz y sus directores» y «El fin de la literatura»), todo ello ensamblado con fotografías de Greta Garbo sacadas del archivo personal del autor.

Como se ve en los títulos que contiene el libro, la relación con el cine es absolutamente directa. Por un lado, nos encontramos con que Chorus, la revista italiana de moda y actualidad en la que fueron publicados, como nos dice José Amíceola en la interesante introducción, marcaba la temática: el cine y su historia, por lo que la materia de la que se nutren podríamos situarla en el eje neorrealismo-Hollywood.

Por otro, tenemos la construcción de cada uno de ellos, en los que la importancia de la utilización de los diálogos recuerda mucho a la escritura propia del cine, lo que le da viveza y agilidad a cada texto.

Apariciones y reediciones como la de este libro ayudan, en gran medida, a hacer justicia con escritores y escritoras que, por unas razones u otras, han quedado en un segundo plano (en el mejor de los casos) o en el olvido (en el peor de ellos). Por lo que, quizás, para el que ya lo lee o para el futuro lector de Manuel Puig, Los ojos de Greta Garbo permitan profundizar más en la obra de un autor que en su momento fue leído con no demasiado éxito, ya fuese por prejuicios o por malentendidos.

En esta obra muestra que, aunque literatura y cine caminen cada uno por sus respectivos senderos, no son totalmente excluyentes entre sí, y, quizás, una de las líneas de comprensión de la obra de Puig pueda ir por una vía intermedia, ya que el propio autor realizó estudios de cine en Roma a finales de los años cincuenta.●

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