«El mundo vuelve a ser cuando lo nombras»

«Memoria del pájaro», de Jesús Montiel

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«Nubes». // Autor: Gabriel Molina.

A pesar de su juventud, Jesús Montiel nos presenta el libro de un gran poeta con bagaje, que conoce el oficio y la técnica y que posee una voz propia heredera de los maestros actuales. No en vano, fue presentado por Luis García Montero y Jesús Munárriz en Madrid y por Andrés Neuman en Granada, que celebró la confirmación del nacimiento de un poeta en la lírica española.

Los treinta y dos poemas de Memoria del pájaro (Ediciones Hiperión, 2016), que fueron merecedores del xxxi Premio de Poesía Hiperión, están presentados como una totalidad sin divisiones, y es que la suavidad y la naturalidad sean quizá el gran nexo entre todos ellos. Desde el detalle, Montiel nos hace reflexionar, mirar el mundo desde su perspectiva. Es aquí donde encontramos los temas sociales y éticos en la línea de la Generación del 50 y de la poesía existencial; denuncia compensada con el amor y la familia como refugio, porque, como él mismo señala en el prólogo, «al autor de este libro le gusta su vida», pero el mundo en el que vive no tanto, añadiría.

Pero vayamos por partes. Por los temas concretos, podemos ver dos mitades en el poemario. La primera le debe mucho a uno de los grandes maestros ―directo o indirecto― de esta nueva generación: Miguel d´Ors. De él toma la ironía que descarga el desencanto hacia el mundo que nos rodea. La familia y la rutina como refugio, dibujadas sin apenas metáforas, se van alternando con la crítica social, hasta entrar en la segunda parte, dentro de la que, sin abandonar esa dulzura rítmica y la reflexión, plantea temas centrados en lo existencial, en el «yo» poético que se estudia, que se analiza como cualquier humano responsable en esta época de cambalache.

Aquí bebe de forma más general de la poesía de la experiencia (corriente dominante en la lírica actual), a la que Montiel aporta una nota personal más filosófica apoyada en su visión de la naturaleza, la propia poesía, el desencanto del amor idealizado y el tiempo como puentes que le sirven para conocerse mejor.

La vida y pensamientos de Jesús Montiel están cimentados en unas bases líricas muy fuertes. El ritmo tradicional en las sílabas pares, la combinación entre hepta y endecasílabos es magistral en poemas como «Font Vella®» o «Raigambre». Siempre huyendo de la rima, la Memoria del pájaro se sustenta en la búsqueda incesante de un ritmo acorde con la naturalidad de los temas que en múltiples ocasiones se culmina con un verso alejandrino, más propio de un libro de aforismos que de un poemario y que centra la idea horadando al lector.

Esta es, por lo tanto, otra de las características del libro: cada verso es por sí mismo significativo y tiene su importancia. Todas y cada una de las palabras significan, no hay adornos que entorpezcan, divaguen o huyan del sentido, de la idea del poema.

A pesar de todo, Montiel es pura contradicción. La alternancia, la oposición de ideas están permanentemente presentes en el libro. De un lado, un mundo que se derrumba, donde la familia se presenta como una desconocida que prefiere vivir en el mundo virtual de las redes sociales pero que, a pesar de todo, es lo único auténtico que queda; un mundo en el que un cazador es herido por la mirada de su presa muerta; un mundo, en fin, que idolatra el amor de pareja sin saber que la montaña de platos de la cena nos espera antes de ir a la cama y descansar.

Y de otro lado el hombre, el poeta que sobrevive en esta sociedad desnaturalizada y que busca una explicación, o al menos intenta hacernos ver esta situación, a la vez que intenta conocerse a sí mismo, que es vitalista pero necesita a la muerte para que le haga ver la felicidad de la vida o necesita la poesía como forma de vida siendo al mismo tiempo literatura y, por lo tanto, falsedad.

Ya he señalado las voces de las que bebe este nuevo poeta, pero al leer con detenimiento podemos oler el rastro que dejan no solo Miguel d´Ors o García Montero, sino también Juan Ramón Jiménez, Antonio Machado, Ángel González e incluso otras voces nuevas, como Antonio Praena.

Poesía social, de amor, existencial: temas atemporales y clásicos a partir del detalle y la experiencia filtrados por el dominio del poeta, por el ritmo. Un dominio del ritmo que llega en algunas páginas a la perfección reivindicando la verdadera lírica; una lírica contemporánea que no necesita la etiqueta de poesía para serlo, en la que la técnica se diluye en apariencia para regalarnos unos versos cargados de musicalidad.

Una mirada distinta, especialmente en un hombre joven; una calma en la versificación que invita a pensar y al recogimiento es lo que nos aporta esta Memoria del pájaro.●

El Premio de Poesía Hiperión es solo el último en la lista de galardones que ha merecido la obra de Montiel: Premio de Poesía Universidad Complutense de Madrid (por Placer adámico, 2011), Premio de Poesía Leopoldo de Luis (por Díptico otoñal, 2012) y Premio Internacional de Poesía Alegría (por Insectario, 2013). Su anterior poemario es La puerta entornada (Libros Canto y Cuento, Colección DKV de Poesía, 2015).

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