Entramos en la sala más desconocida de la Cámara Alta

¿Cerramos el Senado? Nos quedamos la biblioteca

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El Senado. Esa Cámara de la que muchos ciudadanos desconocen su uso y su funcionamiento y de la que prácticamente solo se habla en campaña electoral. «Hay que reformar el Senado» fue una proclama prácticamente unánime antes de las elecciones generales de 2015 (¿alguien se acuerda de qué propuestas se hicieron en las de junio?) por todos los partidos políticos. El PP, reacio hace años a abrir este melón, lo incluyó en su programa, como también lo hicieron el PSOE, Ciudadanos y Podemos. Aunque, claro está, no todos defendían la misma intensidad en los cambios y había matices en sus propuestas: los socialistas proponían trasladarlo a Barcelona y los del partido naranja, cerrarlo si no se consigue dotarle de una verdadera representación territorial. En Cuatro Ojos Magacín no nos metemos en este debate, pero tenemos muy claro que nos quedamos con su biblioteca.


[Fotografías: Javier Paredes]

 

biblioteca-del-senado21834. La historia de la biblioteca del Senado arranca el año en que el sistema parlamentario español estrenó las dos Cámaras, en época de la Regente María Cristina. Como sede, se eligió el antiguo convento de doña María de Aragón, construido en el siglo xvi, y para la sala de lectura de la biblioteca, uno de los patios del claustro (el otro patio se destinó al Salón de los Pasos Perdidos o Salón de Conferencias).

En 1882, la biblioteca adquirió su aspecto actual tras la reconstrucción llevada a cabo por el arquitecto Emilio Rodríguez Ayuso, que se decantó por el estilo neogótico inglés, inspirándose para su característica decoración en hierro colado en la fachada del Parlamento británico, construida cuarenta años antes. «El diseño se replica en cada uno de los ventanales, en la balaustrada y en el frontispicio», explica a Cuatro Ojos Magacín la directora de Documentación del Senado, Josefa Fuentes.

La célula inicial de la que nace el fondo llega con la confiscación de la biblioteca del Infante Carlos María Isidro de Borbón, de la que vienen algunos de los volúmenes más valiosos, como los incunables. Cuando se confisca esta biblioteca, la reina regente María Cristina decide que se custodie en el edificio que en la actualidad acoge el Centro de Estudios Políticos y Constitucionales, anexo al Senado (y donde, como curiosidad, vivió Manuel Godoy).

En cualquier caso, tal y como resalta Fuentes, los fondos antiguos de la biblioteca no se utilizan para trabajar, ya que no tienen relación con las actividades parlamentarias, y su fondo proviene de regalos entre Coronas, de herencias o de donaciones. «Son joyas, más que libros de consulta. Podemos presumir de unos fondos históricos en la biblioteca que la hacen más antigua que la del Congreso».

Josefa Fuentes explica que, en sus inicios, una comisión parlamentaria compuesta por funcionariado y parlamentarios decidía cada año qué era conveniente adquirir dentro del presupuesto del que se disponía. «Había que incrementar el fondo y se interesaban directamente por ello», resalta.

Los fondos de la biblioteca del Senado son más antiguos que los de la biblioteca del Congreso

Durante esta primera etapa, que termina en 1923, con la dictadura de Primo de Rivera, es cuando la biblioteca adquiere lo que se conoce como el Fondo histórico, formado por unos 125 000 volúmenes, entre los que se encuentran los más valiosos de la institución: diez incunables, 385 libros del siglo xvi, 357 manuscritos, 183 láminas y grabados o 104 mapas, entre otros.

biblioteca-del-senado4En la actualidad, la biblioteca es una unidad más de la Secretaría General y la lleva el funcionariado. Por supuesto, cuando hay adquisiciones importantes, la decisión se somete a la Mesa, pero a nivel presupuestario. ¿Y cuál es el criterio para decidir si algo es interesante? «Lo hace un Cuerpo de archiveros y bibliotecarios que surge en el siglo pasado, común para el Congreso y para el Senado ―explica Fuentes―. Somos funcionarios que podemos trabajar tanto en una Cámara como en la otra». La creación de consorcios para las adquisiciones es algo corriente en bibliotecas similares, universidades y otras instituciones. «En este sentido, las dos Cámaras funcionamos en colaboración. Las compras consorciadas de material electrónico o digitalizado, por ejemplo, son algo habitual».

Sala de lectura
Los volúmenes que se conservan en la sala de lectura, y que se guardan tras las vitrinas de estilo neogótico, son los diarios de sesiones desde el nacimiento del Senado, en 1834. Afortunadamente, no hay que emplear ningún método de conservación específico. «El fondo expuesto no sufre», confirma Fuentes.

En este espacio, además, pueden consultarse periódicos, tanto de tirada nacional como regional, y algunos extranjeros, como The New York Times o The Financial Times, entre otros, así como revistas de política. Josefa Fuentes explica que «todo esto generaba un movimiento y un gasto que han sido sustituidos por la biblioteca digital», que mantiene la suscripción a los mismos periódicos. «Es decir, la biblioteca sigue perfectamente refrescada a diario», asegura.

Las vitrinas de la sala de lectura acogen los diarios de sesiones desde el nacimiento del Senado, en 1834

A pesar de esta necesaria modernización, se ha conservado el mueble con el fichero antiguo del catálogo. En la restauración, se decidió colocar un cristal en su parte superior para preservarlo y poder contemplarlo sin peligro. Fuentes comenta que «se decidió conservarlo porque es muy peculiar. Su altura está pensada para que los bibliotecarios pudieran consultar las fichas de pie con comodidad».

Donaciones importantes
De las donaciones que ha recibido la biblioteca a lo largo de su historia, Josefa Fuentes destaca la de Gómez de Arteche (1823-1906), militar, bibliófilo y «un gran coleccionista, pero no solo de libros, sino también de bandos y proclamas, por ejemplo». Es decir, documentación que habla mucho de España y de la situación política, militar y social de la época, porque también contiene mucho material en francés. «De Arteche hace tal acopio de material de primera fila ―resalta Josefa Fuentes― que no hay otro sitio en el mundo en el que pueda estudiarse mejor la Guerra de la Independencia española que aquí, ya que los investigadores pueden tener acceso a los documentos originales».

No hay otro sitio en el mundo en el que pueda estudiarse mejor la Guerra de la Independencia española

En cuando a donaciones más recientes, la más importante para Josefa Fuentes fue la de Antonio López Pina, catedrático de Derecho Constitucional y exsenador durante la legislatura constituyente (1977-1979), que cedió toda su biblioteca cuando dejó la política activa. «Esta creo que ha sido la donación reciente más completa, ya que se trató de toda su biblioteca y, como catedrático, era muy importante».

biblioteca-del-senado14Josefa Fuentes explica que, durante los años de la dictadura franquista, la biblioteca estuvo «latente». No pertenecía a ninguna institución y, por supuesto, no contaba con presupuesto para adquisiciones. Para tratar de llenar este enorme vacío histórico, se adquirió la biblioteca de José Pavón, «un pensador importante» cuya biblioteca contaba con todos los materiales «que podían haber sido interesantes para el Senado en caso de haber estado vivo esos años, con lo que se cubre una laguna importante para el fondo moderno».

Digitalización
Los senadores tienen a su disposición los recursos bibliográficos de la biblioteca necesarios para su trabajo parlamentario. No es una biblioteca abierta a la ciudadanía, pero cualquiera que esté interesado puede acceder a los recursos si cuenta con una tarjeta de investigador.

Para facilitar esta labor, la biblioteca ha comenzado a digitalizar el fondo antiguo. De hecho, este proceso comenzó con los incunables, para preservarlos del uso.  «Hace un año adquirimos unos escáneres para poder realizar un trabajo al hilo de los tiempos ―explica Josefa Fuentes―.  Con los escáneres que había en su momento, ya se hizo un primer escaneado de todos los fondos del Senado (que está en la web), pero esa calidad ha sido superada».

Con los nuevos equipos el objetivo es «obtener una copia de todos los documentos con una altísima calidad y que puedan utilizarse en cualquier ámbito. La digitalización otorga suficientes datos a nivel de diplomática. Es decir, cualquier mancha dentro del documento, cualquier estructuración física, también aporta datos. La digitalización que se hace ya es tan perfecta que puedes evitar que cualquiera, incluido un investigador o el propio bibliotecario, maneje el original, con lo que puede preservarse para el futuro».

«Lo que buscamos ―continúa Fuentes― es obtener documentos que sean la matriz, por así decir, y que se consideren siempre el repositorio al que acudir y que cuenten, además, con firma electrónica. Cuando hablamos de documentos archivísticos, partimos de la base de que lo que se está escaneando se considere documento original, para lo que hay que aplicar una serie de tecnologías de firmas digitales».

El objetivo de la biblioteca es dejar de trabajar con documentos vulnerables en papel

El escaneado con validez oficial de los fondos, por su parte, tendrá que esperar a la puesta en marcha interna del sistema de gestión moderno del Senado, aunque ya se ha iniciado el expediente electrónico y algunos procesos también pueden hacerse ya en línea, como la convocatoria anual de becas, trámite en el que el Senado, como apunta Josefa Fuentes, ha sido «conejillo de Indias». El 85% de las solicitudes de becas de la última convocatoria llegó de forma on line (aunque lo que habría que resaltar, tal vez, es que solo el 15% de las convocatorias llegó al Senado por correo tradicional).

biblioteca-del-senado13Todo esto, al final, permitirá que tanto las actividades parlamentarias como las administrativas puedan realizarse electrónicamente. Se trata, en definitiva, de dejar de trabajar con documentos originales en papel.

Fuentes reconoce que, como directora de Documentación del Senado (de ella depende tanto el archivo como la biblioteca y las unidades documentales), le gustaría que todo fuese «consultable de una sola vez». «Lo que yo he intentado ―explica― es que todos los recursos documentales de las distintas bases estén disponibles en un solo buscador. Mismos descriptores, mismas palabras claves… Si quieres hacer búsquedas más específicas, también puedes hacerlo. Por ejemplo, puedes buscar documentos o estadísticas solo de la Unión Europea».

Europeana
Otra tarea que acometerá el Senado «a medio plazo» será la configuración de un acceso a través de Europeana («una plataforma europea que intenta unificar el acceso a los fondos bibliográficos más importantes desde el punto de vista de patrimonio antiguo de cada uno de los países», explica Fuentes). Se trata de una iniciativa bibliotecaria más que archivística, ya que se tiende a unificar la digitalización de los volúmenes más valiosos de bibliotecas, instituciones, empresas, fundaciones… Es decir, digitalizar y archivar en una misma plataforma los documentos que tengan interés y relevancia museísticos desde el punto de vista de los bibliófilos.

biblioteca-del-senado5Personal
La biblioteca cuenta con dos bibliotecarios, cuatro administrativos y cuatro ujieres. Cada año se convocan quince becas y los seleccionados se reparten entre los distintos departamentos de la Dirección, aunque «en la Dirección de Asistencia Técnico-Parlamentaria también hay bibliotecarios, porque cada actividad del Senado se indiza y se vuelca en el lenguaje documental de los archiveros y los bibliotecarios».

Estos becarios, la cantera (de hecho, algunos miembros del Cuerpo de archiveros y bibliotecarios empezaron así sus carreras), perciben 800 euros brutos mensuales durante un año por una jornada laboral de cinco horas. Josefa Fuentes explica que exigen recién licenciados porque las becas están concebidas como periodos de formación para futuros trabajos. «En las primeras becas no se tenía en cuenta una franja de edad, pero lo que se intenta es que sea el primer encuentro con una biblioteca, en una práctica y con tareas reales, y para que vean cómo va a ser su profesión en el futuro, es necesario que sus estudios sean recientes», comenta.

Organización digital del catálogo
La biblioteca del Senado está gestionada con Absys, «un catálogo muy útil para los bibliotecarios», en opinión de Fuentes, pero que no podrán unificar con el resto de recursos documentales hasta dentro de «un año o un año y medio», ya que se trata de una base de datos «hecha fuera de la casa», mientras que el resto son «bases de datos creadas y gestionadas aquí». Absys se adquirió porque, en su día, era la que más se utilizaba, también en las bibliotecas universitarias. Ahora, no pueden simultanearse la interrogación de un catálogo y otro. La siguiente fase, AbsysNet, sí  admite ya un buscador mucho más familiar con el entorno web, y que el Senado adquirirá el año que viene. Una vez que esté implementado, y que el buscador mejore, se añadirá otro buscador a la web y podrá buscarse en el fondo antiguo o moderno a voluntad del usuario. Asimismo, la biblioteca cuenta con el protocolo Z39.50.

«Es decir, la difusión de la biblioteca del Sbiblioteca-del-senado15enado es la máxima. Siempre que ha surgido cualquier innovación intentamos estar ahí para que nuestro trabajo no solo revierta en la buena marcha del Parlamento, sino en la de otras bibliotecas, como las de las comunidades autónomas, que dependen muchísimo de lo que hacemos nosotros. Intentamos ser muy rápidos en la actualización del catálogo, que no pasen ni dos días desde que llega un libro hasta que está dado de alta en el catálogo, aunque sea una precatalogación, pero que al menos haya notificación de que ya lo tenemos. Con esta inmediatez, recae mucho en nosotros el trabajo de otras bibliotecas, que saben de nuestra calidad», destaca Fuentes.

Cada comunidad gestiona sus propios fondos, pero en el Senado, desde el  principio, y por decisión parlamentaria, se designó a un departamento para que el funcionariado hiciera un seguimiento de las legislaciones de las diecisiete comunidades autónomas y del funcionamiento de sus parlamentos.

«Los Parlamentos autonómicos se miran muchísimo en nosotros porque hemos desarrollado bases de datos sintetizadas: con una sola pregunta, puedes saber lo que pasa en las diecisiete comunidades autónomas», concluye la directora de Documentación del Senado.●

[Cuatro Ojos Magacín quiere agradecer a Josefa Fuentes su atención y amabilidad, así como al bibliotecario Jacinto García, que nos guió por la institución.]

Aquí podéis ver la galería completa del reportaje:

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