La vida en el armario

«Desde la sombra», de Juan José Millás

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«Wardrobe». // Autor: Paul Lim.

«…contaba la historia de un sujeto aficionado a robar cosas en los grandes almacenes. Un día es sorprendido por uno de los vigilantes, del que huye […], y se esconde en el interior de un complicado armario de tres cuerpos. Al poco, escucha desde las tinieblas la llegada de unos operarios y “comprende que el mueble va a ser trasladado en ese momento”. “Posteriormente algunos movimientos más bruscos le indican que se encuentra a bordo de un camión, que parte de inmediato hacia un destino que ignora”. “Una señora de voz firme, pero quebradiza, da instrucciones a los operarios y les indica el lugar en el que debe ser colocado el mueble. Tras unos cuantos golpes y movimientos bruscos, el armario se queda quieto y se hace un silencio total”».

Este párrafo entrecomillado, que bien podría estar en la contraportada de Desde la sombra (Seix Barral), la última novela de Juan José Millás (Valencia, 1946), en realidad pertenece a la sexta, El desorden de tu nombre, publicada en 1987. Pero el punto de partida de la historia, en efecto, es el mismo. Julio, el editor protagonista de El desorden de tu nombre, se aficiona a leer a su amante los relatos de un joven narrador que busca publicar su obra en la editorial de Julio. El cuento arriba reproducido, en concreto, se titula «La vida en el armario», y no hace falta forzar mucho la imaginación para ingerir que es el germen de Desde la sombra. De hecho, la idea aún hace una parada intermedia en la recopilación Primavera de luto, de 1989. Allí, la semilla ha germinado en un cuento de tamaño medio llamado «Una carencia íntima», donde comienza a desarrollarse una historia de amor o de obsesión entre el intruso del armario y la señora de la casa.

El recurso intertextual es muy habitual en Millás: situaciones, escenas y personajes se asoman en sus creaciones para luego reaparecer, con pequeños añadidos, años después, como aporte simbólico o simple guiño al lector. El mundo, la obra con la que Millás consiguió el Planeta y el Nacional de Narrativa en 2007, es un auténtico compendio de obsesiones e ideas recurrentes que su novelística había generado en los años anteriores y que al fin toman forma cabal y ordenada en la semiautobiográfica novela. Y digo semi porque en la escritura de Millás lo narrado nunca se percibe del todo real o ficticio. De esa fértil frontera se ha nutrido en su carrera como escritor de lo fantástico: Millás, fabulador de la extrañeza.

Desde la sombra es la resolución de «La vida en el armario», pero sería incompleto considerarla solo eso. En treinta años, la narrativa de Millás ha ido naturalizando los lenguajes audiovisuales, por no decir que en 2017 la sociedad del espectáculo es nuestro entorno ordinario y en los ochenta, un fenómeno incipiente. Este asunto es esencial en la novela que nos ocupa, pues el monólogo del protagonista, Damián Lobo, toma la forma de una «entrevista imaginaria» que «se retransmitía por televisión para todo el mundo, con traducción simultánea en aquellos países donde no se hablaba español».

Millás ha pretendido solventar así el problema del monólogo clásico, «que está muy desgastado y además es muy pesado», según alegó recientemente. El recurso funciona también para dar «una idea del mundo en el que vive este hombre, un mundo en el que hay una cultura dominante de la televisión donde lo más importante es la fama», argumenta Millás. Y es que, «en la fantasía de Lobo», la entrevista «se llevaba a cabo en directo, con público en el estudio, y gozaba de una audiencia incalculable». Las premisas son dramatismo, ritmo ágil y asuntos frívolos, con la consiguiente preocupación por «lo que dirían por la mañana las críticas de televisión de los periódicos de todo el mundo».

—Si mi padre estuviera viendo este programa de moriría de vergüenza —dijo.
—¿Y eso? —preguntó O’Kane.
—Detesta la televisión basura. Él solo ve Canal+, al que está abonado desde sus orígenes.
—¿Y consideraría que esto que hacemos usted y yo es televisión basura?
—Seguramente sí, por los asuntos de los que hablamos y por la ligereza con la que lo hacemos.

Críticas a la telebasura aparte, Desde la sombra es una ácida crónica del ascenso viral de la fama, del éxito ficticio que salta de las redes sociales a la prensa, en un recorrido inevitable y perverso para el protagonista. Por eso Desde la sombra es la constatación de un tipo de escritura claramente discontinua y fragmentaria, que emula los formatos audiovisuales. El desarrollo de la narración es cronológico pero no lineal: la narración en tercera persona se entrelaza con las citadas entrevistas en las que Damián narra su vida, y además hay narraciones interiores extraídas de foros de internet que se acoplan a la lógica del texto.

Desde la sombra es una aproximación a la vida a través de sus constantes: las omnipresentes nuevas tecnologías —teléfono móvil, internet, televisión…—, pero también al amor y a la identidad del sujeto contemporáneo, dos temas en permanente revisión durante la novela. Entre Damián y Lucía, la señora de la casa, se establecerá un extraño diálogo sin presencia, primero mediante subrayados en los libros y posteriormente en internet. Así crecerá la curiosidad y después el cariño y la necesidad, con el titubeo y el juego de simulaciones entre los componentes de un tipo de relación impersonal y abstracta, típica de nuestra era cibernética.

—¿Quién eres?
—¿Acaso no lo sabes?

En resumen, el trayecto narrativo va desde las sombras hacia la luz que representa Lucía, lo que remite a la imagen platónica de la caverna. Millás ha construido en Desde la sombra un simulacro de realidad muy actual, una trampa vital en la que hay determinadas reglas por encima de los personajes, pautas ficticias que impone alguien a quien es imposible ver: «Eso era el poder», escribe Millás, «la capacidad de actuar desde la sombra».●

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