«Mejor la ausencia»: la novela después del ensayo

Edurne Portela: «Hay cosas que ni siquiera es ético perdonar»

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Joan Tarrida, director de Galaxia Gutenberg; Edurne Portela y la periodista Magdalena Bandera durante la presentación de «Mejor la ausencia» en Madrid. // Autor: Javier Paredes.

En el Eco de los disparos, Edurne Portela proponía un cambio imaginativo para abordar situaciones de conflicto desde la ficción. El ensayo se centraba en la violencia de ETA y analizaba una serie de películas y de libros que, a su juicio, cumplían (o no) con los requisitos de complejidad, sutileza y hondura psicológica que un tema tan delicado y tan reciente requiere, por eso resulta de una gran valentía que en su siguiente obra se descuelgue con una novela y se exponga al análisis y a la crítica que ella misma había ejercido.

Al terminar la escritura de El eco de los disparos, tal y como confesó Portela en la presentación madrileña de Mejor la ausencia (Galaxia Gutenberg, 2017), en la librería del Círculo de Bellas Artes, sintió la necesidad de seguir escribiendo, pero pensaba que las herramientas del ensayo «ya estaban agotadas», de ahí su salto a la ficción. «Hay temas que parece que siempre te acompañan», dijo.

Sin salir del entorno del País Vasco, en Mejor la ausencia seguimos la vida de Amaia desde su infancia en los años ochenta, en un pueblo de la margen izquierda del Nervión donde la violencia etarra se mezcla con la exclusión social y la heroína, hasta la actualidad; una evolución personal en la que no resulta difícil rastrear elementos autobiográficos y que fue un proceso de escritura «bastante difícil», como reconoció Portela.

Novela feminista y política
Portela se siente muy cómoda con la etiqueta de «novela feminista» que algunos críticos ya han utilizado para definir Mejor la ausencia. La escritora vizcaína explicó que en el libro están muy presentes las consecuencias del maltrato a la mujer (una de las violencias que se abordan) y cómo las estructuras sociales y familiares permiten ese maltrato. «Hay una presencia fuerte de la cuestión de género».

Además, por supuesto, la violencia de ETA y de su entorno en los años más duros de la banda terrorista es otro de los hilos conductores de la novela, aunque Portela avisa de que «no es una novela sobre el conflicto» ni «una novela de tesis», ya que no hay una explicación, pero sí es una novela política porque también están presentes «las torturas, los GAL, la dispersión de presos, la brutalidad policial…», y toda la desesperanzada marginalidad de la orilla izquierda del Nervión en los ochenta (y de tantas otras zonas industriales del País Vasco), cuyo espíritu encarnó y retrató como nadie Eskorbuto.

¿Es posible la reconciliación? Portela prefiere dejar esa parte a los lectores, pero sí aboga por un intento de «conciliación», algo que, tal y como confesó, ya hizo «inconscientemente» durante la escritura de El eco de los disparos: proponer la memoria como un vehículo de conocimiento, un ejercicio que, en la novela, se traslada a los recuerdos. De todos modos, la escritora sí tiene claro que «hay cosas que ni siquiera es ético perdonar», aunque en la novela «no hay una prescripción moral».

En cuanto a su inevitable comparación con Patria, Edurne Portela defiende que son «dos novelas radicalmente distintas», y que Mejor la ausencia «no tiene intención de explicar nada» y habla de «las violencias, de todas, no solo de la de ETA».

La escritora defiende que las personas de su generación (los que nacieron a mediados de los setenta) tienen la necesidad de afrontar el pasado; «un pasado que no creamos, pero que sí alimentamos».●

[Fotografías: Javier Paredes.]

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