Apuntes de lo cotidiano

«Cuidados paliativos», de José Antonio Llera

1
«Mirror». // Autor: Gary Lund.

Es posible que uno de los síntomas de nuestra época sea la dispersión. La cantidad de cosas, experiencias y momentos que se nos venden suele provocar la necesidad de encapsular nuestra vida en distintos formatos: fotografías, audios, vídeos, etc., por lo que mantener cierta continuidad en nuestras tareas cotidianas resulta, cada vez, más difícil.

Y es que, en la época de la búsqueda de la eterna juventud mediante el cronometraje deportivo en aras de una hipotética mejor salud, parece que el tiempo importa más que nunca y, por ello, todo necesita ser clasificado para que las cosas estén claras y no haya confusiones. Únicamente nos permitimos ese no-tiempo en las redes sociales y en el almacenamiento cuasi infinito de la nube. Pero incluso así, esa inversión de lo que parece un no-tiempo busca ser una inversión para ganar momentos y experiencias. Y aquí puede acusarnos el lector (no injustamente) de contribuir a perpetuar lo mismo que describimos cuando hacemos estas reseñas que dan una subjetiva, modesta y para nada modélica lectura y visionado de diferentes libros y películas.

Incluso así, quedan ciertos reductos que burlan dichas clasificaciones. Uno de ellos puede ser la escritura de diarios. La fragmentación es algo intrínseco a su surgimiento y elaboración y no un mero efecto impostado desde fuera. Por todo ello, se agradecen publicaciones como Cuidados paliativos (Pepitas de Calabaza, 2017), de José Antonio Llera, merecedor el xxiii Premio Café Bretón & Bodegas Olarra.

En este texto, como en los buenos diarios, el tiempo queda suspendido y lo particular posibilita el surgimiento de una multiplicidad inagotable de mundos que entran en contacto con lo universal.

Las citas van desde las reflexiones que despiertan ciertas lecturas literarias o cinéfilas, hasta la evocación de recuerdos de infancia o sueños, pasando por pintura, actos universitarios o indagaciones en el lenguaje en tono poético.

Vida y escritura se entrelazan a la perfección en una posición más bien rizomática que sirve como acto de rebelión frente a la catalogación preescolar del mundo. Sirva como metáfora el citado soneto V de Garcilaso de la Vega:

Escrito está en mi alma vuestro gesto
y cuanto yo escribir de vos deseo:
vos sola lo escribiste; yo leo
tan solo que aun de vos me guardo en esto.

En esto estoy y estaré siempre puesto,
que aunque no cabe en mí cuanto en vos veo,
de tanto bien lo que no entiendo creo,
tomando ya la fe por presupuesto.

Yo no nací sino para quereros;
mi alma os ha cortado a su medida;
por hábito del alma misma os quiero.

Cuanto tengo confieso yo deberos;
por vos nací, por vos tengo la vida,
por vos he de morir, y por vos muero.

Pero si uno de los fragmentos es clarividente sobre la imposibilidad del encasillamiento, clasificación e inclaustración del arte no es sino el siguiente: «De las grandes obras se puede decir muy poco, casi nada y a oscuras. Ante ellas, toda crítica es solo un ejercicio de astucia, nunca de verdad».

Precisamente, en varios momentos, estos diarios de Llera representan bien a las claras un juego de intuición y de astucia a la hora de examinar obras y vida, y no necesariamente por este orden.

Los diarios no admiten sucedáneos: se juegan a todo o nada. Su calidad y categoría, quizás, vengan dadas por el intento de comprensión que representan (siempre individual y exigua), y no simplemente por los testimonios que dejan.

Así que, usted, que está leyendo estas palabras, no haga demasiado caso y trate de huir de los simulacros.●

1 Comentario

  1. […] Y es que, en la época de la búsqueda de la eterna juventud mediante el cronometraje deportivo en aras de una hipotética mejor salud, parece que el tiempo importa más que nunca y, por ello, todo necesita ser clasificado para que las cosas estén claras y no haya confusiones. Únicamente nos permitimos ese no-tiempo en las redes sociales y en el almacenamiento cuasi infinito de la nube. Pero incluso así, esa inversión de lo que parece un no-tiempo busca ser una inversión para ganar momentos y experiencias. Y aquí puede acusarnos el lector (no injustamente) de contribuir a perpetuar lo mismo que describimos cuando hacemos estas reseñas que dan una subjetiva, modesta y para nada modélica lectura y visionado de diferentes libros y películas. (Texto completo en Cuatro Ojos Magacín) […]

Dejar respuesta