«Pieles», de Eduardo Casanova

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«Different Perspective 2». // Autor: Peter Jackson.

Eduardo Casanova se estrena como director y guionista de largos con Pieles, una película arriesgada y con una estética pretendidamente provocadora que intenta poner a prueba la comodidad del espectador, pero con una trama superficial y falta de ideas. Al menos, eso es lo que piensan nuestros críticos, a quienes la propuesta de Casanova no logra traspasarles la epidermis. Una crítica a la sociedad de la imagen con hallazgos formales, pero de escasa profundidad.



Borja Efe Eme
: Hola, amigo Rubén, siempre nos encontramos en ningún sitio. Ayer estuve viendo Pieles, la primera película de Eduardo Casanova. Bueno, primer largometraje, concretamente.

Rubén Rojas: Creo que coincidí contigo en la sala. 😉

Borja Efe Eme: Sí, y en qué hora. No vayas nunca a una sala de cine en verano en la que no funcione el aire acondicionado.

Rubén Rojas: Es más, tuve que convencerte yo para ir a verla.

Borja Efe Eme: Sí, creo que la falta de aire fresco me condicionó un visionado al que, por otro lado, ya iba con ciertos prejuicios, es cierto. La juventud de su director, así como sus antecedentes televisivos (Aída, Web Therapy, Gym Tony…), no me animaban mucho a verla.

Rubén Rojas: ¿Prejuicios negativos, entiendo?

Borja Efe Eme: Mayormente, sí. Y creo que no me equivocaba demasiado. Es evidente que esta producción peca de cierto amateurismo que puede dificultar su atracción a cierto público más exigente, aunque, antes de expresar mi descontento, también quisiera reconocer que me parece un proyecto arriesgado salvado con mucha profesionalidad, sin miedo al ridículo ni a expresar abiertamente las emociones (rozando lo patético) de sus personajes.

Rubén Rojas: No comprendo muy bien eso de «amateurismo». Eduardo Casanova empezó a escribir y dirigir cortos allá por 2010. Se le notan conocimientos técnicos, experiencia y dominio del diseño, eso es evidente. Ya tiene formado un universo propio.

Borja Efe Eme: Cierto, pero no deja de ser su primer largo. Desde luego que, en lo visual, se muestra poderoso, no digo que original, pero con energía. Quizá la inexperiencia pese más en lo que concierne a la trama (no olvidemos que el guión lo firma también él).

Rubén Rojas: Sí, su punto débil es la hilazón de esas vidas cruzadas. La escritura del guión en eso flaquea, en mi opinión. Tuve la misma impresión en Kiki, el amor se hace (2016), la película de Paco León con la que comparte no pocas cosas.

Borja Efe Eme: Para ponernos en situación, diremos que se trata de un drama en favor de los desheredados. ¿Te parece correcto?

Rubén Rojas: Un drama, sí, aunque con mucha ironía (llámalo si quieres humor). No sé si en favor de los débiles o en contra de los que abusan de los desheredados, como tú los llamas.

Borja Efe Eme: Exacto. En ambos casos se nos presentan las vidas de gente anómala (en el caso de Casanova, literalmente deforme) que vive oculta, a oscuras, de espaldas a la sociedad. Aunque la edad separa a León y a Casanova, yo diría que son coetáneos de una misma generación televisiva.

Rubén Rojas: Y los dos también coetáneos a un fenómeno, el de la brutalidad del acoso escolar, que se nos está yendo de las manos (como sociedad, digo).

Borja Efe Eme: Sí, yo diría que es el tema principal de Pieles. Pero que tampoco es nuevo. Por momentos, viendo la película, con ese catálogo de horrores, me venía a la mente Freaks (1932), de Tod Browning. Un alegato en favor del diferente, porque también estos deben tener los mismos derechos que el resto de la sociedad, «los normales».

Rubén Rojas: Claro, esa por supuesto. Y también he leído en la prensa Todd Solondz, David Lynch y John Waters, creadores todos ellos excéntricos. El hombre elefante (1980), por ejemplo, es una referencia clara.

Borja Efe Eme: Sí, todos estos ya más cercanos a nuestro tiempo. Y, por terminar con este punto, al fin y al cabo, unos y otros lo que buscan es la felicidad. «¿Eres feliz?», se preguntan en algún momento los personajes de Casanova.

Rubén Rojas: La intención (y la moraleja) es clara. Mi duda es si lo logra adecuadamente, si quizá no le falta tensión narrativa. Pero entonces… ¿Dónde ves exactamente lo malo de la película, eso que confirma tus prejuicios?

Borja Efe Eme: Pues como decía, sabiendo el tipo de programación televisiva del que procede el director, y repasando alguno de sus cortos, no me gusta demasiado que en sus imágenes todo se hace explícito, obsceno por momentos, cosa que no dejo de relacionar con los modelos de comunicación digitales actuales, esas redes sociales ya inherentes a las jóvenes generaciones en las que el mercadeo de la intimidad está a la orden del día. Se trata de modelos de mensajes breves, inmediatos e irreflexivos, consustanciales a esas nuevas herramientas de comunicación y que, en casos como los de esta película, traslucen un claro trasvase de formas y maneras de ver. Por otro lado, también me parece que hay una pueril voluntad provocadora, así como una ostentosa aspiración al culto en Casanova, tan habitual en, por ejemplo, YouTube, cuando, paradójicamente, en esa búsqueda de la individualidad genial se acaban imitando elementos ya conocidos, con lo que sus creadores se convierten, por mímesis, en otro ladrillo más dentro del muro. Este tipo de ejemplos audiovisuales son, en mi opinión, la representación digital de lo que parece ser la adolescencia, siempre en estado de fuga, utópica e ingenua.

Rubén Rojas: Bueno, la provocación siempre tiene un punto de pueril, ¿no? En cualquier caso, no me parece que esté de más ese poner a prueba el gusto acomodado del espectador.

Borja Efe Eme: No, desde luego, y seguro que seguiremos teniendo nuevas propuestas de Casanova en este sentido, pero es ahí donde yo decía que pecaba de amateur.

Rubén Rojas: Es que su propuesta tiene muchos riesgos, creo yo. En algunas escenas de la película me daba la sensación de poca profundidad; mucho ingenio, pero superficial. Están claras la intención y la moraleja, como decía antes, y el medio por el que pretende llegar al objetivo (la provocación, el feísmo), pero apenas ahonda en lo que quiere contar, en la problemática en sí. La película está llena de hallazgos puntuales, de eso no hay duda, pero también anda escasa de ideas importantes. No sé si me explico. Da la sensación de que aborda todos los temas con una actitud demasiado ingenua. Así que al final creo que sí, que esa estética publicitaria de la que hablas le perjudica.

Borja Efe Eme: Así es. Este tipo de representaciones cinematográficas no me hace albergar un futuro muy halagüeño en lo que a los procesos reflexivos se refiere. Lo que se expresa en pantalla no deja de ser un pensamiento que quizá todos hayamos tenido, esa denuncia de la sociedad basada en las apariencias en la que vivimos, y aun siendo cierto que Casanova trata de decirlo de un modo personal, y de decirlo bien, esa imagen cinematográfica suya hiperestimulada (músicas, ralentís, saturación cromática…) termina por perpetuar los mismos vicios preexistentes.

Rubén Rojas: No creo que sea un mal común en el cine español, dicho sea de paso. Pero detengámonos en lo que la película tiene de bueno, que es mucho.

Borja Efe Eme: ¿Por ejemplo?

Rubén Rojas: Pieles expresa con acierto (también reiteración) el deseo de comunicarse de sus solitarios personajes, de ser comprendidos, y el consiguiente miedo a ser rechazados. Ahí juegan un papel esencial los actores, que, con la parte del rostro que les queda sin ocultar, logran hacer creíbles los sentimientos: Ana Polvorosa o Candela Peña, con los ojos; Macarena Gómez, espléndida, con la entonación de su voz y con sus labios.

Borja Efe Eme: Sí, la verdad es que Casanova se rodea de buenos actores con los que, intuyo, debe unirlos una relación personal más allá del trabajo delante de la cámara. De hecho, muchos de ellos, como los que comentas, han trabajado juntos en televisión, incluyendo a la siempre enérgica Carmen Machi. Junto a todos ellos, se incorporan una serie de actores no profesionales que aportan el realismo del que quizá quería dotar el director a su película a través de unos personajes que, como dice uno de ellos, son «algo más que deformes».

Rubén Rojas: En ese orgullo del monstruo que quiere ser algo más está la mayor parte de la crítica social de la película. Es otro de los méritos de Casanova, aunque a veces sea demasiado evidente (pienso en el personaje de Ana Polvorosa, literalmente una caraculo).

Borja Efe Eme: Sí, además se nota su experiencia televisiva, porque uno de los puntos fuertes de la película son los diálogos, ágiles e ingeniosos.

Rubén Rojas: Eso es verdad. Gracias a eso se hace más digerible una película visualmente desagradable por momentos.

Borja Efe Eme: Premeditadamente desagradable.

Rubén Rojas: Claro, claro, todo premeditado. Casanova se afana en molestar al espectador, de una u otra forma, visual o moralmente, y lo consigue, desde luego. Por lo tanto, nuevo punto a su favor.

Borja Efe Eme: Pero si bien los diálogos serían destacables, tengo más dudas con el conjunto de las historias. Parece evidente que el germen de Pieles son los cortos previos de Eduardo Casanova, donde ya dejaba entrever su gusto por lo grotesco, pero, precisamente por eso, el conjunto parece más resultado de una acumulación de partes inconexas que de un guión cerrado y compacto. Afortunadamente, esa amalgama de historias reduce la película a unos 77 minutos de duración, que me parecen saludables para la supervivencia del espectador.

Rubén Rojas: Sí, justo lo que comentábamos al principio. Se nota mucho. A la vez, hay que destacar que ya en esos cortos se iba gestando su particular mundo, su colorido imaginario. La película es la reunión de todas esas historias y ya parece un universo sólido, incluyendo el diseño estético.

Borja Efe Eme: ¿Y qué me dices de la obsesión de Casanova por los tonos rosas y morados? ¿Crees que pueda ser, nuevamente, alguna reivindicación/normalización de esos colores, tradicionalmente vinculados con el universo de las niñas?

Rubén Rojas: Supongo que es el color que representa lo raro, lo que se aparta de la norma y el discurso oficial. También me parece meritorio, por complicado, la mezcla de géneros: humor (muy oscuro), drama, hiperrealismo y hasta terror, gore y cine fantástico. Y todos los géneros tratados al extremo, exagerados.

Borja Efe Eme: Sí, esa hibridación de géneros creo que responde al concepto kitsch que podría definir a Pieles en tanto que mezcla de referentes, imitaciones, inclinación al mal gusto…

Rubén Rojas: Lo que viene siendo el bricolaje de Lévi-Strauss. Por eso el peligro es caer en la pose y en la exageración sin contenido, y creo que no lo supera casi nunca.

Borja Efe Eme: Una cosa con la que me gustaría cerrar esta reseña es saber si para ti Pieles tiene un final feliz o no. Para mí se trata de un final infeliz.

Rubén Rojas: Difícil de decir. Es que incluso las resoluciones de las historias están tratadas con esa distancia y con esa excentricidad propia de toda la película. Dentro del retorcimiento enfermizo, diría que sí, que son finales felices, o relativamente felices.

Borja Efe Eme: Bueno, cuestión de pieles. Dejemos que a los lectores que les apetezca nos digan que les ha parecido a ellos.

Rubén Rojas: Desde luego, es una de esas películas que, usando el tópico, «no dejará indiferente a nadie».

Borja Efe Eme: Qué tópico.

Rubén Rojas: Digamos, pues, que la película es de una belleza sucia, hecha por una especie de genio de pensamiento salvaje.●

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