Un pasado que atormenta y un futuro que asusta

«Con rabia», de Lorenza Mazzetti

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On the Bridge, Florencia, Italia. // Foto: gato-gato-gato.

Lorenza Mazzetti es Penny en Con rabia, segundo capítulo de la vida novelada de la escritora italiana, publicado por primera vez en su país natal en 1963 y recientemente editado en España por Periférica. En sus páginas, Lorenza-Penny es una adolescente que, en plena posguerra italiana, crece, junto a su hermana gemela, tras una infancia marcada por la muerte a manos de los nazis de sus tíos, con quienes vivían después de quedar huérfanas. Ambas sobrevivieron a esa tragedia ―narrada en El cielo se cae― y avanzan solas, al cuidado de una cocinera y con un tutor que administra sus bienes.

El amor a su gemela es la única certeza con la que Penny se enfrenta a sus días, sus dudas, su revolución hormonal y a la sombra de un pasado muy presente. No entiende el exterminio de sus familiares ―en venganza por el exilio a Estados Unidos de Albert Einstein, hermano de su tío― y se machaca por seguir viva, «por estar aún palpitante y feliz de vivir», mientras Annie, «con sus cabellos de oro, está bajo tierra»: «¿Por qué he sobrevivido y los demás han muerto?».

Estas preguntas, y una culpa muy cristiana, bombardean a Penny en medio de una sociedad a la que siente adormecida y deshonesta. Abandonada, o «cansada», incluso por un Dios en el que ya no confía, no entiende cómo sus vecinos van a misa pero «no hacen nada y no tienen ninguna otra idea en la cabeza que la de comprarse un coche más grande y un traje más caro y un enorme frigorífico».

Penny no comprende a los adultos, pero no conecta más con sus compañeras de instituto, que dicen saber todo sobre el amor y el sexo pero no le aclaran nada sobre eso que a ella le da tanto «terror» como curiosidad. No niega los impulsos físicos y, aunque sin pruebas ni información, recela de la interpretación que le ofrecen las que dicen tenerlas. «A veces me pregunto si hacer el amor no será, quizá, algo placentero y agradable. En tal caso, no veo por qué la esposa debe ser privada de ello. De ser así, prefiero ser la amante». Porque de lo que sí reniega con rabia es del papel segundón que ocupan las mujeres, incluso, denuncia, voluntariamente. Ella quiere hacer siempre lo que le dé la gana, aunque no tenga muy claro para qué… Y lamenta que para eso haga falta «tener barba y bigote».

Tantas dudas, tormentos y angustias dictan el tono y el ritmo de la narración, que sorprende, pero que se ajusta al de una adolescente atribulada por el pasado y asustada ante el futuro. Podríamos creer que es la Mazzetti con 16 años quien está detrás de estas líneas, aunque fueron escritas veinte años después. Dos antes, había arrancado con El cielo se cae por recomendación de un colega, en un momento de fuerte crisis vital, después de una juventud en la que escapó de sus fantasmas poniendo tierra y arte (fue una de las fundadoras del movimiento cinematográfico británico Free Cinema) de por medio.

Y con 36 años abordó la segunda etapa de su vida, su adolescencia con rabia, páginas a las que después seguiría Mi può prestare la sua pistola per favore, aún no traducida al castellano y cuyo título entenderán quienes lean esta novela autobiográfica.●

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