Hablamos con la ilustradora andaluza sobre «Frida Kahlo. Una biografía»

María Hesse: «Dibujo hasta cuando no estoy dibujando»

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Es su quinto libro, aunque es el primero dirigido a un público adulto y la obra en la que definitivamente consolida un estilo propio con una marcada identidad. Un personal universo femenino repleto de imágenes evocadoras y situaciones surrealistas pueden ser, a simple vista, el nexo de unión perfecto entre María Hesse y Frida Kahlo, un poderoso polo de atracción que provocara que la ilustradora se decidiera a realizar una biografía ilustrada de la artista mexicana, a pesar de las numerosas publicaciones que ya existen sobre la pintora en todo el mundo. Pero no. La casualidad hizo los deberes y la autora sevillana, que se pateaba una feria de ilustradores para vender un libro infantil, terminó ideando una de las revelaciones editoriales del momento, Frida Kahlo. Una biografía (Lumen, 2016).


[Fotografías: Miguel Jiménez]

En un contexto en el que el ilustrador ya no solo dibuja, sino que se convierte en relaciones públicas de su obra, la visibiliza en las redes sociales, se ocupa de la venta, de los envíos…, Cuatro Ojos Magacín habla con María Hesse sobre esta biografía, sobre el oficio y sobre cómo dibujar hasta cuando no se está dibujando.

¿Cómo surgió la oportunidad de publicar este libro?
Surgió de una forma muy casual y natural. Yo asistí hace ya un par de años a IlustraTour, que son unas jornadas profesionales que se realizaban todos los años para ilustradores en Madrid. Además, tenía varias citas con editoriales para mostrar mi porfolio. En realidad, estaba enseñando otro proyecto completamente diferente, más enfocado al público infantil. Cuando me reuní con Lumen, me dijeron que no buscaban eso en aquel momento, pero curiosamente tenía un dibujo de Frida que les interesó y, sobre la marcha, vendí la idea de un libro de Frida Kahlo ilustrado, y hasta aquí hemos llegado.

¿Esperabas la repercusión que ha tenido?
No, para nada. Cuando surgió trabajar con Lumen, sabía que iba a ser una oportunidad única. Una vez el proyecto comenzó a tomar forma, fui consciente de que teníamos algo muy especial entre manos y que podía gustar mucho. Ahora creo que va por la sexta edición ya, y me parece algo increíble, sobre todo para alguien que lleva tanto años dedicándose a la ilustración con tanto esfuerzo y que sabe que es una profesión tan bonita como ingrata. Así que todavía no soy consciente, aunque precisamente por lo que comentaba antes no quiero confiarme porque, en realidad, este libro va muy bien, pero después nunca se sabe.

«Frida Kahlo pintaba sobre un sentimiento universal, que es el dolor. con eso se siente identificada cualquier persona»

¿Por qué crees que Frida Kahlo levanta tantas pasiones?
Es cierto que todo lo que rodea a Frida parece tocado por un ángel, pero yo creo que a lo largo de los años se ha hecho una excelente estrategia comercial de su figura. Ahí están las películas, los actos de conmemoración del sesenta aniversario de su muerte, etc. Su obra es muy conocida porque se ha difundido muy bien.
Independientemente de eso, pienso que todo su universo, su estética, si se puede decir así, es perturbadora y muy muy atrayente. Ese espíritu libre es lo que creo que le gusta tanto a la gente. Esa forma de hacer las cosas diferentes, esa lucha vital por el amor, por hacerle frente a la muerte. Ella pintaba sobre un sentimiento universal, que es el dolor. Con eso se siente cualquier persona identificada. Evidentemente, fue un ser adelantado a su tiempo y alguien muy libre. Fue una tía que vivió la vida como le dio la gana: tuvo relaciones con hombres y mujeres, fumaba, bebía… Eso en una sociedad en la que, a pesar de moverse en un entorno cultural de vanguardia, no estaba bien visto o incluso permitido.

Eres ilustradora y, sin embargo, te has enfrentado también a escribir el texto. ¿Cómo afrontaste el periodo de documentación?
Ese periodo ha sido interminable porque creo que estuve documentándome hasta el último día, que ya tenía que entregar el libro. Me parecía fascinante todo. Empecé con biografías muy básicas y entré en un universo paralelo en el que se contradice la información: hay errores en los años, en sus viajes, etc. Era como para volverse loca. Luego ya descubrí a Marta Zamora, que fue la persona que me descubrió a la Frida que yo quería contar. Marta Zamora es una autora mexicana que tiene dos libros escritos sobre la artista, El pincel de la angustia y En busca de Frida, y que te abre a una Frida Kahlo que pocos conocen en España. Con un primer borrador más básico le escribí con bastante insistencia. Quería que me diera su visión y me orientara porque, para mí, encontrar sus publicaciones fue esencial en todo el proceso creativo. La verdad es que fue muy generosa. Lo corrigió en detalle, con muchísimo amor y facilitándome un montón de datos nuevos. Por eso, siempre le estaré muy agradecida.

El libro además cuenta con un apartado bibliográfico y una cronología de la obra de la artista. Con tantas publicaciones sobre Frida, ¿qué elementos decidiste que fueran los diferenciadores de esta biografía ilustrada?
A mí me apetecía que la percepción que tuviera el lector, o sus sensaciones, fueran muy parecidas a cuando lees una especie de diario. Siempre he querido que sea algo muy íntimo. Con esa intención también surge que cada capítulo del libro comience con la reinterpretación de una de sus obras:  ella mostraba sus vivencias en sus cuadros y ellos mismos serían los que marcarían las diferentes fases vitales que planteo en la biografía. Me sirven de introducción a la etapa que quería contar. Como ella decía: «Yo no pinto sueños, cuento mi propia realidad». Me esforcé mucho en realizar dibujos muy simbólicos, evocadores, y creo que eso  permite al lector meterse en la piel del personaje con más facilidad. Por eso también incorporé fragmentos de citas literales de Frida. Esa parte está manuscrita imitando la letra de la artista, de la caligrafía que utiliza en los cuadros. Así añadíamos una sensación de veracidad, como si Frida te hablara directamente.

¿Evolucionó mucho tu Frida de los inicios, cuando comenzaste a dibujar los primeros bocetos, con la Frida final?
Cambió muchísimo. También al principio los dibujos eran mucho más literales. Por ejemplo, la gama cromática fue definiéndose poco a poco, de una forma muy natural. Centrándonos en el personaje, sus facciones fueron experimentando muchos cambios a lo largo del tiempo. De hecho, la primera Frida que entregué era mucho más niña y me sugirieron que me centrara más en una Frida adulta. Era una tarea compleja, porque yo no suelo dibujar en orden y son 160 páginas. ¡Imagínate el número de dibujos que tienes que hacer! Al final, por fuerza cambia.

«Por primera vez muchos lectores siguen el trabajo de los ilustradores, y esto se produce, en gran parte, porque internet viraliza estos contenidos»

¿Qué técnica sueles utilizar a la hora de dibujar?
El 99% de mi trabajo es técnica tradicional. Por supuesto, la biografía de Frida la he hecho a mano completamente. Solo utilizo el digital cuando trabajo ilustrando libros de texto porque es un requisito de las editoriales. Con los proyectos nuevos que me van saliendo, suelo ofrecer posibilidades. Ahora mismo, hay cierta predilección por la técnica tradicional tras haber vivido el boom del digital. Además, yo, que en algún momento he odiado llegar a coger un pincel, ahora mismo es como más cómoda estoy. Ahora, curiosamente, cuando vuelvo al ordenador me parece una tortura.

Supongo que requerirá muchas horas de trabajo…
No te puedo contar las horas que dedico al día a dibujar. Fácilmente entre ocho y diez horas diarias. Dibujo hasta cuando no estoy dibujando [risas], aunque al final mi trabajo no solo consiste en dibujar, que es lo que me gustaría. En el momento que vivimos, un ilustrador dibuja, muchas veces escribe los textos del libro ilustrado, es también su propio community manager, el gestor de su propia identidad de marca, responde correos electrónicos y comentarios, se ocupa de su tienda on line, empaqueta, va a Correos, es el departamento de reclamaciones si el paquete no llega… Eso requiere mucho tiempo y todo lo tienes que hacer con buenísima cara, porque esa es la gente que permite que te dediques a lo que más te gusta y que lo compra con muchísimo cariño. También tiene su parte bonita: un feedback directo con las personas que adquieren tus ilustraciones o tus libros.

¿Cómo ha sido trabajar con un gran grupo editorial? ¿Has notado muchas diferencias respecto al trabajo con pequeñas editoriales?
Durante el proceso de trabajo no ha habido grandes cambios. En mi caso, trabajo desde mi estudio en Sevilla, tranquila y apartada de todo. El trato de mi editora de Lumen y el de todo su personal ha sido muy cercano. Evidentemente, la principal diferencia radica en los recursos que tiene un grupo editorial de estas dimensiones.

¿Crees que este libro va a marcar tus trabajos posteriores?
Creo que este libro ha cambiado mi forma de dibujar, pero fundamentalmente por una cuestión vinculada a la continuidad y a la constancia en el trabajo. Todos los días tienes que hacer un número de dibujos y estás inmerso finalmente en un proceso de maduración y perfeccionamiento constante. Yo también soy consciente que con este libro se ha dado a conocer más mi trabajo y la gente va a tender a asociarme con cierto tipo de ilustración o de publicación. A mí, sinceramente, me gustaría que no lo marcara más de lo necesario. Ahora mismo, quiero experimentar cosas nuevas porque lo que sí es verdad es que no me apetece que este libro defina el resto de mi trabajo.

¿Cuáles son tus próximos proyectos?
Como he dicho, me apetece hacer cosas nuevas.  Hace unas semanas tuve el placer de participar en un concierto ilustrado con Miguel Rivera, del grupo Maga: música y pintura en directo. Siempre he sido muy fan de Maga, y que se hayan puesto en contacto conmigo para proponerme esto es una pasada.  Y esta semana se expondrán los originales de la biografía de Frida en La Librairie, en Madrid.

La verdad es que estoy en un momento muy bueno en el que no paro de trabajar. Parece que 2017 es el año de los libros. Si todo va bien, voy a empezar con otro libro para Lumen que probablemente se lance en otoño y del que aún no puedo adelantar mucho. También he ilustrado una nueva edición de Orgullo y prejuicio con Alfaguara que saldrá en breve. Además,  me hace especial ilusión haber ilustrado el libro Rita Bonita, Gato Gordo y el fin del mundo, con la editorial Mosquitos Books. Es una editorial nueva que está sacando libros muy bonitos y con la que he tenido un trato fantástico también.

«Muchas veces he dibujado para manifestar mi descontento ante situaciones que no me gustan o para causas que me parecen justas» 

¿Crees que el sector de la ilustración se rige por tendencias?
Evidentemente. Además, las tendencias cambian en función a los países. Ahora se llevan dibujos muy planos. Creo que hay una tendencia bastante feísta, de deformación de los rostros, de cierta relajación buscada en el detalle. Eso es también fácilmente identificable de manera muy rápida rastreando redes sociales. Por ejemplo, incluso en la propia técnica ya observas diferencias entre ilustradores estadounidenses y europeos.

¿Consideras que la ilustración vive un momento dulce?
La ilustración vive un momento bueno y está muy de moda, con todos los riesgos que eso conlleva, de ahí que se estén publicando tantos libros ilustrados. Creo que se está llegando a más gente, que por primera vez muchos lectores siguen con interés el trabajo de los ilustradores gracias a sus publicaciones editoriales y esto se produce, en gran parte, porque internet viraliza estos contenidos. Las redes sociales, sin duda, están teniendo un papel importantísimo y muy estratégico.  Aunque también creo que ha influido mucho la llegada del libro electrónico. Creo que, ante el temor de la bajada de ventas del papel, se ideó introducir un valor añadido, y la ilustración es ese valor añadido.

Entre tus últimos trabajos, has realizado el cartel de unos encuentros feministas celebrados en la Universidad de Sevilla. ¿Crees en la ilustración como una herramienta de compromiso?
Ser ilustrador puede llegar a ser  una profesión en la que se tiene capacidad de llegar a muchísima gente. Además, nuestra obra en sí misma es un medio de comunicación muy poderoso. Yo siento la responsabilidad de involucrarme en cuestiones que me parecen importantes. Muchas veces he dibujado para manifestar mi descontento ante situaciones que no me gustan o para causas que me parecen justas. Sobre todo, sabiendo el impacto positivo que eso puede llegar a tener.

Para terminar, recomiéndanos algún libro ilustrado.
Recomendaría sin pensarlo El árbol rojo, de Shuan Tan. Es una auténtica maravilla y toda la historia del autor me encanta. También Pulgarcito de Rébecca Deatremer. Contemporáneo, por nombrar algo más actual, me gusta mucho Rapunzel de Iratxe López de Munáin. 

Y en cuanto a ilustradores, ¿cuáles son tus favoritos?
Esta pregunta me parece muy difícil. Albert Arrayás, que además es una persona encantadora y cuando lo conoces sabes por qué sus dibujos son así. Me gusta muchísimo como dibuja Laura Agustí, Irene Mala, Julio Vela… ¡Es que hay muchísimos!●

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