La escritora catalana habla sobre la polémica que ha generado su última novela, «Luz»

Elisabet Riera: «Lo políticamente correcto nos empobrece un poco»

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Luz (Sexto Piso, 2017) narra la historia de una mujer recién entrada en los 40 que, después de un desengaño amoroso, vuelve a su pueblo natal, donde conocerá a una niña de 12 años (la Luz del título) con la que mantendrá una relación amorosa.

Algunos críticos, asegura Elisabet Riera, se han quedado solo en la parte más superficial de la novela (esa relación amorosa) para hacer «una lectura moral» y, por lo tanto, «sesgada», algo que para Riera sería «el fin del arte» si se hiciera con todas las creaciones. En cualquier caso, resalta que «la relación del libro está equilibrada» y que «no hay abuso de poder, sino intercambio», lo que supone «la gran diferencia con las nínfulas masculinas». Riera lamentó la autocensura a la que se sienten obligados algunos autores. «Lo políticamente correcto nos empobrece un poco», dijo.

La autora catalana, que presentó la novela el pasado jueves en la librería madrileña Rafael Alberti, explicó que Luz (escrita y publicada originalmente en catalán) puede encararse desde tres ángulos distintos, pero complementarios: como una novela iniciática («para los dos personajes»), como una novela simbólica o desde el prisma de la relación amorosa, el que más polémica ha generado.

Entre las dos protagonistas se establecen una serie de binomios que las llevan a emprender «un viaje de la oscuridad a la luz», una relación entre una maestra y una alumna con «un traspaso mutuo de conocimientos y de sentimientos» que tiene mucho también de relación materno-filial, como destacó la escritora y periodista Michelle Roche, que acompañó a Riera en la presentación. Para Roche, la ausencia de la madre es un tema fundamental en el libro y que ha sido poco tratado en la ficción, al contrario que la muerte del padre, «que ha generado mucha literatura».

En la novela se dan citan también una serie de libros que supondrán el aprendizaje intelectual de Luz; lecturas que forman parte de los gustos personales de Riera y de su «formación lectora», como reconoció, y que fueron surgiendo durante el proceso de escritura «de forma espontánea». Entre esta lista de autoras imprescindibles no podían faltar Safo, Patricia Highsmith o Virginia Woolf, aunque también caben novelas como Muerte en Venecia o, por supuesto, Lolita. «La literatura ―afirmó― sirve para rehacer la vida».

Para Riera, «no se trata solo de formar, sino de formar en un determinado modelo de mujer» y «de convertir lo femenino en un sujeto activo, y no pasivo». En definitiva, se trata de dar «una formación casi feminista». En este punto, la autora catalana quiso resaltar de nuevo que «la gran diferencia» entre Luz y Lolita es que en su novela «también hay una educación intelectual, algo que en Nabokov, no», aunque, curiosamente, los dos protagonistas adultos sean profesores.

En cualquier caso, y para aquellos lectores que opten por quedarse con la relación amorosa, Elisabet Riera admitió que Luz es también una novela de amor, pero avisa: «¿A qué llamamos “amor”?». «El amor no es suficiente, no basta, y esta es una lección que solo se aprende con los años».●

[Fotografías: Javier Paredes.]

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