Poesía como cuestionamiento del presente desde el pasado

«Lo seco», de Isabel Bono

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Pille Kirski from Pexels.

En ciertos días, cuando hace sol, salgo a la terraza de mi casa con la intención de potenciar lo más improductivo para la cuenta corriente, que es, a su vez, lo más rentable para el cuerpo y la mente: el ocio. Una bebida, el calor y el descanso son propicios para echar la vista atrás y ver cómo los recuerdos (escondidos proustianamente bajo cualquier detalle) salen al encuentro. Entonces ahí, nos encontramos con aquellos otros momentos que fuimos y que, con el paso de los años, provocan un sentimiento de nostalgia y, casi a partes iguales, de extrañeza.

En Lo seco (Bartleby Editores, 2017), el último poemario de Isabel Bono, parece ocurrir lo mismo. Encontramos yos que la autora explicita, pero no de un modo en el que únicamente los describe, sino que los descubre. Su escritura, a veces vitalista, a veces contradictoria (aunque bien pensado, qué más vitalismo que la pura contradicción) está cargada de huecos por los que se cuelan la fragilidad del futuro visto desde la infancia y las dudas proyectadas sobre el presente. Niñas y niños para los que el mundo es un acontecimiento, pero en el que hay también espacio para el aburrimiento. Por ejemplo, en el poema titulado «La chispa, ¿de qué vida?» nos encontramos con la siguiente estrofa:

La vida sucedía
idéntica
verano tras verano
en un patio
lleno de macetas de helecho

Los veranos, al igual que cualquier otra estación, tienen sabor y, como la frialdad del acero, se transforman en inviernos. La vida continúa. La autora nos transporta a espacios que, quizás, sean los mismos, como ocurre en «Nadie dijo que escapar fuera fácil»:

Aprendíamos sin querer
a vivir con lo puesto
la piel las uñas los sentidos

con los años aprendimos
a vivir con lo impuesto
el miedo el dolor la pena

No sabemos si los recuerdos explican algo real o si, por el contrario, funcionan como una explicación inventada. En cualquier caso, la calidad de la escritura de Isabel Bono no la descubriremos aquí, desde luego, pero sí podemos apuntar que reposa en la pulcritud con la que emplea el lenguaje.

La tiranía de los géneros impide clasificar como poesía la notabilísima novela Una casa en Bleturge (Siruela, 2017, galardonada con el Premio Café Gijón 2016) o el libro de aforismos Hielo seco (La Isla de Siltolá, 2015). En cualquier caso, la trayectoria de Isabel Bono se hace, a cada obra, más sólida e incuestionable. De ello es una buena muestra Lo seco.●

1 Comentario

  1. […] En Lo seco (Bartlevy Editores, 2017), el último poemario de Isabel Bono, parece ocurrir lo mismo. Encontramos yoes que la autora explicita, pero no de un modo en el que únicamente los describe, sino que los descubre. Su escritura, a veces vitalista, a veces contradictoria (aunque bien pensado, qué más vitalismo que la pura contradicción) está cargada de huecos por los que se cuelan la fragilidad del futuro visto desde la infancia y las dudas proyectadas sobre el presente. (Texto completo en Cuatro Ojos Magacín) […]

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