La enésima revisión al «tema catalán»

«Qué está pasando en Cataluña», de Eduardo Mendoza

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L'estelada penjada al balcó de L'Ajuntament de Vilanova i la Geltrú. // Foto: Premsa Vilanova i la Geltrú.

Aunque tras la lectura de este breve ensayo de Eduardo Mendoza, Qué está pasando en Cataluña (Seix Barral, 2017), muchos nos sigamos haciendo la misma pregunta que expresa el título, a nadie nos cabe duda de que estamos ante una voz autorizada para referirse al manido «tema catalán». Sin intención de sentar cátedra ni de leer la cartilla a nadie, Mendoza acompasa sus reflexiones a los sucesos históricos que han afectado a la relación España-Cataluña. No hay conclusiones, tampoco es esa la intención, aunque se agradece esta «explicación parcial pero razonada», como el propio autor la define, que trata de despejar los «muchos desatinos» que se oyen «por todas partes» y de paso aliviar su propia «inquietud intelectual». Bienintencionado y por lo tanto plausible punto de partida.

Ya desde la introducción, Mendoza se esfuerza por alcanzar la nuez del conflicto, que él cifra en «una mentalidad política, destilada sutilmente a lo largo de los años de la dictadura, que ha llegado a calar en la forma de pensar de los españoles». En su opinión, el franquismo «es una forma de entender el poder y, más aún, una forma de enfrentarse al poder cuando se produce un conflicto de intereses o de ideas»; en nuestros días se lo imboca como comodín «para justificar actuaciones o invalidar las del contrario». No sigamos alimentando «El mito de Franco», nos quiere decir. Y es que, a pesar de su desmedida ambición y su astucia, «Franco apenas tenía ideas». Ha sido y sigue siendo exagerado, nos plantea, erigir su figura como referente o como justificación de «ideas, sentimientos y acciones».

Efectivamente, hubo represión en Cataluña bajo el franquismo; mayor o menor, según los casos, pero de cualquier forma diferente, pues diferente es la sociedad catalana. Para empezar, existía el «separatismo», término que «ya lleva aparejado un juicio de valor. Implica una unidad que alguien quiere romper. Y presupone un componente de deslealtad que, más o menos larvado, ha perdurado en el imaginario español». El idioma se convirtió en el fetiche de esta inquina: «Nadie duda de la antipatía del Régimen franquista por la lengua catalana». En el Régimen no se entendía que se hablara otra lengua diferente al castellano.

Tampoco conviene olvidar «el carácter catalán», muy particular:

El catalán tiende a ser prudente y reflexivo. Puede ser aventurero, pero lo hace sabiendo en lo que se mete, no por un impulso irracional. […] Piensa correctamente, pero su pensamiento no acostumbra a llegar muy lejos. Es más bien práctico. La teoría general y la abstracción le aburren.

Es por culpa de tales «características temperamentales» y algunas otras que Mendoza anota que «los catalanes sufrieron una lacerante discriminación durante el franquismo».

Un paso más allá, en el «Origen de la sociedad catalana» tuvo un importante papel «La inmigración», como bien es sabido, con lo que se estrenaron fricciones internas. La causa: «En el fondo, la sociedad catalana, ancestral o asimilada, sigue siendo una sociedad cerrada y, en muchos aspectos, estancada». Pero es que además, «los hijos de la burguesía, nacidos y criados en el confort, despreciaron y criticaron a sus padres por sistema». «Monto un circo y me crecen los enanos», que diría un castellano. Por si fuera poco, la ciudad de Barcelona, en progresiva modernización, se fue separando de los valores tradicionales de catalanismo: «En el imaginario catalán, Barcelona sigue siendo un lugar poco menos que maldito», se puede leer en el capítulo «Barcelona, pecado original».

Considerando los estos factores mencionados, así quedó fijado «El catalán en el imaginario franquista», concepción impuesta por el franquismo que, además, perdura en la actualidad, insiste Mendoza.

¿De dónde podrían venir las soluciones?, se pregunta Mendoza en el desarrollo de su lógica discursiva. En primer lugar, se duda de la democracia como sistema político, pues «ofrece algunos recursos para mitigar la arbitrariedad y el abuso de poder, pero no más. Es solo el reglamento de un sistema tan despiadado como cualquier otro». En el capítulo «¿Una democracia franquista?» constata cómo el «concepto de democracia como algo mágico ha calado en el ánimo de una sociedad» como la española, en uno y otro bando. Del mismo origen supersticioso proceden los colores, las banderas y los Estados: «No sirve de mucho atacar los símbolos con otros símbolos. Más valdría dejar los símbolos donde están y atacar lo que significan, si aún significan algo». Argumento tras argumento, Mendoza llega a una de las ideas medulares, de la que más valdría tomar nota:

En realidad, no existen los países. Existen unas sociedades cada vez más mezcladas y cada vez más despersonalizadas y más desprovistas de identidad, si por identidad entendemos lo antiguo. A fin de cuentas, todos somos consumidores de franquicias.

Su repaso finaliza con algunas notas sobre «La independencia de Cataluña» y el sentimiento separatista original, una postura que «tenía algo de romántica y algo de mística, y como toda mística, era un punto banal y un punto excluyente. Su rechazo al otro solo se extendía a los españoles». En el siglo xxi, no obstante, Mendoza relaciona el independentismo con el «voto de castigo» que ejerce «un considerable sector del electorado»; algo comprensible, pero de resultados nocivos, como ya se ha visto. Mendoza considera el independentismo una postura política «a la contra», corriente «característica de una época en la que ha desaparecido cualquier forma de oposición a un sistema socioeconómico que va desmantelando impunemente el Estado del bienestar y cualquier amago de justicia distributiva».

Comprendidos los motivos de ambos lados, desmanteladas sus razones fundamentales, Eduardo Mendoza pretende con este Qué está pasando en Cataluña que las conclusiones las saque el lector para sí mismo, o quizá que, como él, reflexione lo suficiente como para alejarse de las posiciones de los unos y los otros.●

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