El escritor neoyorkino vuelve a la ficción después de siete años

Paul Auster: «El libro lo escribí a ciegas»

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Paul Auster. // Autor: Edu Bayer.

«¿Y si…?». Un interrogante y dos palabras que dan mucho juego. Cualquier situación se vuelve infinita si la colocamos delante de cada supuesto.  De la pregunta puede surgir desde el rechazo al remordimiento. A Paul Auster le invita a jugar. Lo hace cuando repasa los hitos de su propia existencia y lo ha utilizado para sentar las bases de su nueva novela.

En 4 3 2 1 (Seix Barral, 2017), Auster se divierte desarrollando la vida de cuatro chicos que son uno mismo o las cuatro vidas de un solo chico, según se mire. Azares y coincidencias vuelven a aparecer en su obra. El desarrollo de Archibald Isaac Ferguson corre paralelo al de los Estados Unidos de la segunda mitad del siglo xx. La crítica ha asegurado que tiene todos los ingredientes para ser «la gran novela americana».

El escritor estadounidense llevaba siete años sin publicar ficción y su vuelta a ha sido a lo grande: grande por el tiempo de espera, grande por la expectación que ha creado con algunas declaraciones («siento que he estado toda la vida preparándome para escribir este libro»), grande en el sentido más físico de la palabra (la novela casi llega a las mil páginas) y grande por el esfuerzo: asegura que ha estado escribiendo siete días a la semana durante tres años y medio para poder terminarla. El cómo ya es menos organizado. Cuenta que estaba desayunando cuando se le ocurrió la idea y se sintió capaz de transformarla en novela. A partir de ahí no hubo un plan maestro: «Lo escribí casi a ciegas, con una sensación de danza, de estar bailando con frases que me empujaban a las siguientes».

Después de pasar por una experiencia así como escritor, se entiende que llegue a Madrid sonriente, tranquilo. Es el sexto país que visita este verano para presentar el libro, así que las preguntas de los periodistas le cogen ya algo cansado. Pero ser de los últimos tiene sus ventajas: después de haber respondido decenas de veces las mismas preguntas, ha tenido tiempo para cambiar algunas respuestas. Por ejemplo, matiza que ya no está seguro de que este sea el libro de su vida: «Estaba muy cansado físicamente cuando lo terminé, pero creo que me estoy recuperando», y lanza una exclusiva: ya ha empezado a escribir su siguiente libro. Concretamente dos páginas. Y no lo dice con ironía, sino con ilusión, con ganas de llegar a casa y encerrarse en su despacho a escribir. Eso sí, este nuevo trabajo no será ficción. Asegura que, para eso, no está preparado ahora.

Con la misma sinceridad con la que habla de sus procesos creativos, analiza la historia y la situación actual de su patria, y lo hace a base de titulares: «América es un país complicado, que fue inventado […]. Es un experimento único en la historia del hombre», y, como tal, habría tenido sus aciertos y sus errores. Los principales crímenes de su país han sido, a su juicio, el genocidio indio y la esclavitud, pero por lo que le preguntan insistentemente es por Trump.  Y ahí es donde más serio se pone, como si tuviese el deber de hablar del tema. «Me siento miserable, enfadado y frustrado […]. Rezo para que no tenga otro mandato».  Se extiende en el análisis y asegura que, después de mucho leer, lo que le asombra es que más de sesenta millones de americanos le hayan votado. Cree que es un peligro y una amenaza real, no solo para Estados Unidos, sino para el mundo entero.

Y así, va y viene de su libro a Trump y del azar y lo inesperado a las portadas de los periódicos. Pero de política ya hablamos bastante a diario, así que aprovechemos la visita de este fanático de lo imprevisible para disfrutar con él y su novela del juego del «Y si…» y para regodearnos un rato en la idea de que cualquier cosa puede pasar en cualquier momento, para bien y para mal.●

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