El escritor norteamericano visita Madrid en el marco del festival Celsius 232

Joe Hill: «El terror es útil»

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Autor: Irene Medina para Fundación Telefónica.

Joe Hill tuvo una infancia feliz, pero distinta a la de sus compañeros de clase; algo casi inevitable cuando tu padre es Stephen King. Cuenta que un día a la semana sus padres, recordando sus años jipis, andaban desnudos por la casa para que sus hermanos y él se habituaran a «la naturaleza humana», una costumbre que bautizaron como «el día de andar en pelotas» y que, a día de hoy, los aludidos niegan; que por las noches leían entre todos un libro que iban pasándose de mano en mano o que su padre se inventaba para ellos historias de Spiderman (su superhéroe favorito), pero como no podía matarlo, ya que seguía vivo en los cómics, lo humillaba con diarreas monstruosas en medio de batallas épicas.

El escritor estadounidense está de visita en nuestro país como una de las estrellas del festival de terror, fantasía y ciencia ficción Celsius 232, que se celebra estos días en la ciudad asturiana de Avilés, pero antes hizo parada en Madrid, en el espacio Fundación Telefónica, para charlar con Juan Gómez Jurado y Arturo González-Campos (quienes también se pasarán por el festival).

Hill, además de hablar sobre literatura, cine y cómics, no se mordió la lengua a la hora de abordar algunos temas polémicos de la actualidad política y social, como la presidencia de Donald Trump, a quien definió como «un estafador de tres al cuarto» que «no está preparado para el cargo ni de lejos», pero «tan tonto que no puede hacer tanto daño como una persona inteligente». En cualquier caso, sí le reconoce un hecho: ha sabido aprovecharse del pánico que la gente tiene al futuro. Y si algo sabe Joe Hill es cómo funcionan los mecanismos del miedo.

«Nos fascinan las historias apocalípticas porque es algo que nos va a ocurrir a todos ―dijo―, y el terror es una forma de lidiar con esos miedos. El terror es útil y la ficción, un sitio seguro». ¿Y qué es lo que nos da más miedo? El vecino de al lado, la locura cercana, los secretos que pueden esconder las personas que nos rodean, un recurso que Stephen King ha sabido manejar con maestría en clásicos como Carrie, Cujo, El resplandor o La zona muerta.

«El miedo solo funciona con empatía»
En una lección magistral para aspirantes a escritores de terror, Hill explicó que «el miedo solo funciona con empatía», por eso películas como las de las series de Viernes 13, La matanza de Texas o Pesadilla en Elm Street, desde su punto de vista, son fallidas, porque al espectador le da igual lo que les ocurra a los personajes, aunque también advirtió que «el terror y el humor son dos caras de la misma moneda».

Autor: Irene Medina para Fundación Telefónica.

El otro gran elemento que hace progresar una historia, en su opinión, es el suspense, un mecanismo al que recurren «hasta los escritores convencionales, lo admitan o no» y que funciona en cualquier género. «En un mundo lleno de distracciones, hay que enganchar al lector. No desprecio ningún truco barato, todo sirve», afirmó.

Joe Hill es un escritor polifacético que ha triunfado en varios géneros: el cómic, el relato, la novela y los guiones cinematográficos. El secreto, saber adaptarse a los códigos que requiere cada uno. Por ejemplo, apuntó que es «un error considerar al cómic como una novela con imágenes».

No hay duda de que el cómic es uno de los géneros en los que el escritor estadounidense se encuentra más cómodo y, seguramente, al que le tenga más aprecio. De hecho, uno de sus primeros trabajos profesionales fue un guión de Spiderman del que hoy dice no sentirse nada satisfecho, pero que le sirvió para formar parte de una tradición que considera «típicamente americana, como el blues o el béisbol». En cuanto a las novelas, cree que «hoy día tienden a ser demasiado largas», y que «un buen relato es la expresión máxima de la literatura como arte».

Hill reconoció ser «un tipo ansioso» que «siempre piensa lo peor», «algo bueno» para su carrera, pero no para su vida personal. Recordó que pasó por una depresión con fuertes ataques paranoicos, pero quiso acabar con la leyenda del escritor maldito, atormentado y alcohólico. «El mito del artista lunático o inestable es falso ―afirmó―. Ser así no te hacer ser un gran artista, solo te vuelve un miserable».●

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